martes, 28 de diciembre de 2010

CUENTOS

cuento Por cuatro esquinitas de nada...

adivina cuanto te quiero

reflexión BLOQUE 3 :Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros

DOCUMENTO


Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros
Luisa Mora (IMAGINARIA, N° 24 - 3 de mayo de 2000)

Todos sabemos lo divertidos y estimulantes que pueden ser los libros infantiles. Y también sabemos que, si entre las actitudes definidas de los padres se halla una valoración positiva de la lectura, los hijos tienden a leer con mayor facilidad. Si, por el contrario, quienes deberían poner la literatura en manos del niño no lo hacen, se corre el peligro de que los aprendices de lectores asocien el libro con lo impuesto y decidan rechazarlo sin llegar a apreciarlo como un pasatiempo relevante.
La famosa autora de Pippa Mediaslargas —conocida en el medio televisivo por Pipi Calzaslargas--, Astrid Lindgren, señalaba hace años en Mi mundo perdido (Juventud): "Todos los padres saben que sus hijos necesitan libros. ¿O quizá todavía no? Si aún hay quien ignore algo tan importante, decídmelo, queridos amigos. No sé qué deseáis para vuestro hijo ni que esperáis de él, pero tengo la certeza de que se enfrentará mejor con todas las vicisitudes de la vida si es aficionado a la lectura. (...) Tendréis que indicarle el camino de aquellos libros que despiertan su afición a la lectura porque son divertidos y emocionantes. Juntos tenéis que leer libros, y tanto da que sean alegres o tristes porque éstos son el mejor eslabón que existe para establecer la comunicación. Pero habéis de hacerlo enseguida antes de que sea, sencillamente, demasiado tarde para encontrar el camino de la más extraordinaria de todas las aventuras".
Pues bien, una vez aceptado quiénes tienen la responsabilidad de acompañar a los niños en el camino para convertirse en lectores activos, falta concretar cómo hacerlo. Daniel Pennac señala en su libro Como una novela (Anagrama) (Nota de Imaginaria: El libro también se encuentra publicado por Grupo Editorial Norma, de Colombia) que los adultos han convertido la alquimia de la lectura en una obligación para los chicos y hay que cambiar esta perspectiva de exigencias para recuperar el placer que entraña.
Numerosas investigaciones de ámbito internacional han demostrado que los padres desempeñan un inestimable papel en la cimentación del aprendizaje de la lectura y en todo el desarrollo lector posterior. Hasta el punto, incluso, de que muchos de los auténticos lectores se forjan en hogares donde hay libros, donde es costumbre sacarlos prestados de una biblioteca, donde uno apaga de vez en cuando el televisor y se deja seducir por el contenido de cada volumen, descubriendo las posibilidades que le ofrece el texto como fuente primordial de disfrute, aventura y saber. Quizás merezca la pena invertir algo de tiempo en hablar sobre libros y hacerles un hueco entre los objetos relacionados con las rutinas cotidianas, como el cepillo de dientes.
De hecho, cada vez hay más padres jóvenes, interesados en la educación de sus hijos y en su formación lectora, que demandan orientación sobre libros recomendables. Para ellos no es lo mismo adquirir un libro que un paquete de cereales o un par de zapatos en el hipermercado; porque está claro que no es sólo un objeto banal de consumo sino también un bien cultural y no podemos dejarnos tentar por el precio más económico, por la "oferta" del 2 x 1 o porque nos regalen un peluche (sin olvidar que hay saldos y liquidaciones de libros nada despreciables). Si nos importa que nuestros hijos sean lectores críticos y selectivos en el futuro hemos de prestar atención a los buenos libros, aunque algunas veces no sean los más baratos (un ejemplar que vale la pena, aunque cueste más dinero, puede influir en el valor real que el niño conceda a los libros; al fin y al cabo "solamente un necio confunde valor y precio"), ni los más fáciles de encontrar, ya que en las grandes superficies son más habituales las obras que siguen la estela de Walt Disney, que no es siempre lo mejor, en lugar de productos más cuidados que realizan algunas editoriales pequeñas con menor capacidad de distribución.
Claro que encontrar los libros adecuados para ellos entre una producción anual que ronda la cifra de 5.000 títulos es casi como hallar una aguja en un pajar. Y es lógico que nos quedemos desconcertados ante la falta de información en un sector saturado de colecciones, donde no es fácil distinguir unas de otras. Pero no hay que desanimarse porque siempre hay profesionales, como los libreros o los bibliotecarios, que pueden guiarnos y recomendar un libro en función de nuestros gustos o necesidades. En cualquier caso, es aconsejable leer la contraportada y hojear varios títulos con tranquilidad en las librerías especializadas en literatura infantil y juvenil, antes de optar por alguno. Por otra parte, no se ha de olvidar que este es un mercado dinámico en el que se imponen las novedades frente a la reedición de títulos que fueron un hito en su momento y, a veces, un adulto que ha leído buena literatura infantil cuando era más joven, solicita en las librerías aquello que le gustó y descubre que está descatalogado; aún queda la posibilidad de localizarlo en una biblioteca pública donde además se pueden obtener otras valiosas informaciones: sobre cómo contar cuentos, qué libros han sido premiados recientemente, cuáles tratan sobre un tema determinado, etc.
A continuación proponemos unas pautas sencillas, seguidas de títulos concretos para nuestros hijos. Si preparamos un menú con cuentos populares, libros de contar números y formas, alguno de animales y otros con su personaje favorito, poesías tradicionales y buenos álbumes ilustrados (libros donde la ilustración desempeña una función narrativa tan destacada como el texto), seguramente lograremos que les encante leer. Y leer será uno de sus entretenimientos favoritos.

Los libros adecuados antes de empezar a leer
El niño atraviesa distintas etapas en las que su psicología, sus necesidades afectivas y culturales, así como sus intereses cambian. Por eso es necesario acompañarles en los primeros pasos y descubrir los libros apropiados, sin forzarles; si están bien hechos y les gustan, querrán más como ese: troquelados, desplegables, de plástico, grandes, pequeños, en forma de casita, etc. Y, por supuesto, trataremos de no preocuparnos demasiado si un libro se rompe accidentalmente o sufre algún otro desgaste porque, aunque se tenga cuidado, la curiosidad y el entusiasmo con que tratan a estos compañeros de juegos no siempre garantiza una perfecta conservación.
El hecho de manipular los libros les permite distinguir la portada como parte delantera, que las letras se leen avanzando de izquierda a derecha, que esos signos negros forman palabras y que hay que pasar las páginas para seguir una historia; todos ellos son conceptos significativos sobre lo impreso que se aprenden de manera natural como casi todos los aprendizajes de la edad temprana.
Además los prelectores tienen un interés real por decodificar palabras de los libros y de los carteles de la calle o de los envases de los más diversos objetos, así que podemos estimular y reforzar su interés preguntándoles por las letras que conocen y dándoles la información que nos pidan. ¡Pero sin presionarles para leer porque cada uno tiene un ritmo de maduración personal! Es lícito aprovechar su interés para suscitar la lectura conjunta de las frases pictográficas en las que se intercalan pequeños dibujos que podrán reconocer e interpretar fácilmente, dando al hecho de leer su verdadero sentido de extracción de significados, como en El poni, el oso y el manzano, de Sigrid Heuck (Juventud) o en la atractiva colección "Pictogramas en cuentos" (SM).
¿Cuándo tienen que empezar los niños a oír historias? Desde el primer año, afirma el escritor Paul Auster en La invención de la soledad (Edhasa): "la necesidad de relatos de un niño es tan fundamental como su necesidad de comida y se manifiesta del mismo modo que el hambre".
Pero no sirve cualquier relato; deben ser los mejores y ofrecerles distintos puntos de vista que les ayuden a interrogarse sobre la vida, a reír y asombrarse. Ya que la oferta es tan amplia, conviene que los padres sean exigentes a la hora de adquirir nuevos títulos, prestando atención a los libros que aportan algo diferente pero sin perder de vista el gusto individual de cada uno. A veces son útiles las antologías como Mil años de cuentos (Edelvives), con textos ya seleccionados y orientados.

A. Libros para bebés de 0-18 meses
Nunca es demasiado pronto para que los padres y las madres compartamos con nuestros hijos un rato de lectura: la vida diaria, con sus pequeños e importantes rituales de la comida, el baño y el juego ofrecen situaciones ideales para manejar estos objetos que contienen historias. Sin duda, la voz cálida y afectiva de un adulto significativo para el bebé es importante porque la aventura de oír le aproxima a la de leer y siempre asociará el recuerdo de su familia a los momentos de la vida que le han hecho disfrutar. La hora de dormir resulta propicia para este encuentro, pero ¿qué les gustará a los recién nacidos?
Ilustraciones llenas de colorido y estimulantes, que desempeñen un papel fundamental y permitan la interacción entre el niño y el adulto.
Historias con un texto mínimo que el niño siga sin perder un ápice de interés.
Las fotografías de objetos familiares que les permiten establecer la conexión entre lo impreso y el mundo real.
Físicamente deben ser de cartón resistente y seguro, con los bordes redondeados, y pueden estar hechos también de plástico, de madera o de tela, incluso de diferentes tejidos para que los diferencie.
De tamaño manejable, para que los sostengan solos y pasen las páginas hacia delante o hacia atrás.
A estas edades la primera relación con el libro es objetal, de exploración, de ahí que la frontera entre juguete y libro sea bastante movediza: los libros para el baño del elefante de colores Elmer (Fondo de Cultura Económica), muy atractivos visualmente, son ideales para jugar en el agua. Pero además hay otros muchos animales divertidos (Susaeta) a los que les gusta bañarse ahora boca arriba, luego boca abajo. Y libros en los que pueden explorar metiendo los dedos, tirar de una pestaña o pulsar un botón que emite un sonido (Edaf tiene colecciones de "Libros mano" y "Libros pie", aunque los textos traducidos sin cuidado carecen de interés).
Nuestros hijos también disfrutan reconociendo la imagen de otros bebés, como los dibujados por Helen Oxenbury, en las mismas actividades que ellos realizan: se visten, juegan o ayudan (Colección "Libros del Chiquitín", de Juventud). E, incluso, si tenemos diversidad de cuentos ilustrados en casa, elegirán lo que les atrae y explorarán el entorno circundante agarrándose a libros duros que resisten los pisotones, los mordiscos o la caída libre, con un argumento mínimo y con grandes ilustraciones sobre el entorno.

B. Libros para niños de 18 meses a 3 años
Una vez que los pequeños han comenzado a hacer sus primeros juicios (hacia los 20 meses) y se inicia la etapa del lenguaje constituido (después de los dos años) en la que se expresan cada vez con mayor corrección, les ofreceremos historias cotidianas que son capaces de interpretar a su manera. En seguida identificarán sus favoritas y pedirán que se las contemos una y otra vez, por lo que conviene que también les gusten a los padres que pronto se las sabrán de memoria. Es interesante que las palabras y los acontecimientos se repitan para que puedan recordarlos. También los personajes protagonistas de sus aventuras (el elefante Babar, la ratita Maysi u Osito), quienes servirán de pretexto para presentar los colores, los números u otros conocimientos básicos a estos constantes descubridores (como hace Elmer en la colección "Mi primera Sopa de Libros", de Anaya).
De nuevo recogemos unos criterios de los aspectos que se han de considerar:
Ilustraciones sugerentes y fotografías para mirar y hablar de ellas con tu hijo.
Poesías, canciones y juegos acumulativos para repetir con un libro delante.
Existen historias para ocasiones especiales, como el cambio de pañales, el nacimiento de un hermanito o una fiesta de cumpleaños, con bastante acción, lenguaje claro y simple, ritmo y buena proporción entre texto e imagen.
Las imágenes de objetos cotidianos con un texto repetitivo permiten presentar el alfabeto y sentar las bases para el desarrollo de las habilidades de la lectura.
Variedad de formatos, tamaños y propuestas gráficas que aumenten su interés por descubrir el mundo de los libros, que se alargan de 16 a 20 ó 24 páginas.
Motivar, guiar y afianzar los hábitos lectores en los niños desde antes de asistir a la escuela, exige prestar atención a sus experiencias y a las cuestiones que les interesan. La oruguita glotona (Elfos) es un clásico de Eric Carle lleno de colorido y emoción, al que se podrían sumar cuentos como El globo azul (Molino), de Mick Inkpen, y otros textos en clave de humor que mantendrán además bien entretenidos a los padres. Las ilustraciones simples de gran fuerza expresiva de Lucy Cousins, en El arca de Noé (Serres), reflejan una hermosa historia bíblica. Y por supuesto todos los libros de adivinar qué objeto se esconde, como ¿Qué animal es?, de Pablo Barrena (Los duros del Barco de Vapor) o ¿De quién es este rabo?, de Barberis (Susaeta).
Tendremos que contar historias que hablan de sentimientos (dudas, timidez, necesidad de cariño, celos, búsqueda de identidad) hasta quedar exhaustos, como: ¿Quién ha robado mi trono?, de Gabriela Keselman (Chiquicuentos, de Bruño), y Adivina cuánto te quiero, Pequeño Cowboy, o ¿No duermes osito? (en Kókinos las tres últimas y tres super éxitos).
No debemos esperar a que sepan leer; si logramos interesarles por engullir imágenes, éstas los atraerán hacia la lectura, porque establecen los primeros significados y son una puerta abierta a la imaginación. Dos buenas muestras son Monky, de Dieter Schubert (Lumen) y El muñeco de nieve, de Raymond Briggs, (Altea) narrados en viñetas sin texto pero con una acertada función comunicativa.
Para reconocer objetos son adecuados algunos libros informativos sencillos de tapas duras sobre camiones, animales, plantas, herramientas, juguetes, alimentos, conceptos y transformaciones, como las de los libros de Iela Mari (El erizo del mar, de Anaya, o La bola roja, de Lumen) y, sobre todo, los libros de la colección "Miremos" (La Galera) compuestos por láminas sencillas del campo o la ciudad en las que el niño puede señalar y nombrar numerosos elementos que ampliarán su repertorio léxico. Después, en el siguiente estadio, les resultará apasionante averiguar qué hay detrás de los acetatos de la colección "Mundo maravilloso" (SM).

C. Libros para niños de 3 a 5 años
El poder de los libros se consolida si los niños asisten a una guardería o a la Escuela Infantil donde suele realizarse la Hora del Cuento o alguna actividad para compartir la experiencia de la lectura. A esta edad ya están preparados para interpretar un proceso narrativo más complejo; por eso conviene elegir historias que les diviertan expresadas con sencillez, sin olvidar que lo sencillo no tiene por qué ser trivial ni pobre. Debe hablarse con los niños de casi todo, aunque es muy importante la forma en que uno se exprese, para que ellos escuchen sin perder la atención:
Dedica un rato diario a la lectura compartida, especialmente antes de dormir.
Muestra antologías y libros de poesías y recita con tu hijo para que memorice distintas composiciones.
Escoge, sobre todo, libros con sentido del humor.
Anima a tu hijo a seguir las palabras con el dedo mientras le lees en voz baja.
Deja que elija los libros que más le gustan y pregúntale por qué, así le ayudas a desarrollar su habilidad como narrador y sus propios criterios de selección.
Entre los libros más divertidos destacan los de Tony Ross, como Quiero un gato, y los de Babette Cole, como El príncipe listillo (todos en Destino). Y, por supuesto, los de temas escatológicos, con el placer añadido de leer sobre algo prohibido como las cacas, en Cuánto cuenta un elefante, de Helme Heine (Altea) o El topo que quería saber quién se había hecho aquéllo en su cabeza, de Werner Holzwarth (Altea) (Nota de Imaginaria: Actualmente agotado, el Centro Editor de América Latina, había publicado este libro con el título Del Topito Birolo y de todo lo que pudo haberle caído en la cabeza). También les interesan los libros de argumentos sencillos protagonizados por animales con el mismo comportamiento que un niño, como Osito (Alfaguara), ilustrado por Maurice Sendak, o Carlos el tímido, de Rosemary Wells (Austral Infantil), y La familia ratón se va a dormir, de Kazuo Iwamura (Corimbo). Son personajes que se comportan como espejos del lector, quien percibe sentimientos y miedos igual que los suyos y, en este sentido valga otro ejemplo, Un chico valiente como yo, de Hans Wilhelm, (Juventud), uno de los muchos títulos para vencer lo que nos asusta (ya sean monstruos, pesadillas o la oscuridad nocturna).

El sentido de algunos relatos
Respecto a los miedos no quisiera obviar un tema que preocupa a los padres cuando relatan cuentos populares: qué hacer con los episodios de aparente dureza, como aquél en que la abuelita y la propia Caperucita son devoradas por un lobo. Sin embargo, Bruno Bettelheim, un prestigioso defensor del cuento, escribió en el Psicoanálisis de los cuentos de hadas (Grijalbo): "Es posible que una historia en concreto provoque cierta ansiedad en algunos niños, pero una vez que están familiarizados con determinados cuentos maravillosos, los aspectos terroríficos parecen desaparecer para dar paso a aspectos reconfortantes. El malestar que provoca la ansiedad se convierte entonces en el gran placer de lo que uno enfrenta y domina con éxito". Si negamos al niño la imagen del lobo o la bruja, le privamos del sentido que tiene la victoria final.
Otro paladín de los cuentos, Marc Soriano, introdujo la noción de "vacuna". Según él, para desbloquear las imágenes traumáticas que bajo la forma de ficciones literarias expresan los temores, obsesiones y angustias del niño, es preciso que se habitúe con los cuentos y poco a poco se inmunice. Así, la bruja que materializa el miedo de ser comido es arrojada al fuego por Gretel, en La casita de chocolate.
A veces el miedo puede ser originado por la forma de narrar, el tono de la voz, la ambientación... Pero puesto que los niños se reconocen en sus deseos y miedos y se identifican con el héroe y la esperanza en la vida de los cuentos, éstos les muestran algunos problemas y sufrimientos mediante el mundo simbólico. La cuestión es saber con qué ritmo ha de hacerse este descubrimiento, atendiendo a la edad y a la evolución personal de cada niño. El distanciamiento de lo narrado permite resolver mejor los conflictos y percibir aspectos como la muerte, la envidia, los celos, etc. que cumplen una función iniciática desde la fantasía en lugar de hacerlo de forma realista.
Entre las colecciones recomendables destacan "Popular" (La Galera) por su diseño innovador y "Cuéntame un cuento" (SM) por la actualización de tópicos que han adoptado los ilustradores al abordar relatos de siempre como Cenicienta o Los tres cerditos, de Rocío Martínez y Teresa Novoa respectivamente.
Por último, y a modo de conclusión, insistiremos en que el protagonismo de los padres, dando soporte a la alfabetización escolar, será imprescindible para el éxito lector de los hijos. Hasta aquí se ha hecho mucho, aunque conviene advertir que lo más importante está aún por hacer: hay que seguir acompañando a nuestros hijos a bibliotecas y librerías, porque la implicación que supone el préstamo o la adquisición de libros permite conocer y aprender más de literatura infantil, mientras les ayudamos a ir formando su propia colección con ingresos constantes. Y como se ha reiterado en estas páginas, hay que contarles cuentos o leerlos con ellos para crear y mantener hábitos de lectura para toda la vida, sirviéndoles de modelo lector dedicando un tiempo diario a comentar también nuestros libros.

Una bibliografía para primeros lectores

Por colecciones de cada editorial:
Anaya: "Mi primera sopa de libros" y "Fácil de leer".
Beascoa: "¿Adivina quién?" y "Libros baño".
Bruño: "Chiquicuentos".
Edaf: "Descubre quién es"; "Libro acordeón" y "Libro mano".
Edebé: "Tren Azul".
Edelvives: "Requetesol".
Elfos: "Libro sorpresa".
Everest: "Montaña Encantada".
Fisher Price: "Juguemos todos juntos".
Juventud: "Los Libros del chiquitín".
La Galera: "Popular"; "Animales en casa" y "Miremos".
Gaviota: "Las cuatro estaciones" y "Los libros del osito".
Serres: "Libros de Maysi".
SM: "Los duros del Barco de Vapor"; "Pictogramas en cuentos" y "Cuéntame un cuento".
Susaeta-Todolibro: "Amigos en el baño"; "Animales en el agua" y "Duende".
Timun Mas: "Teo descubre el mundo"; "Los libros de la princesita" y "La nube de algodón".

Por autores:
Alexander, Martha. Buenas noches, Lola. México, Fondo de Cultura Económica, 1993.
Ballesteros, Xosé y Óscar Villán. El pequeño conejo blanco. Pontevedra, Kalandraka, 1999.
Barberis. ¿De quién es este rabo? Madrid, Susaeta, 1991.
Beer, Hans. ¿Adónde vas osito polar? Barcelona, Lumen, 1988.
Beer, Hans. El oso valiente y el conejo miedoso. Madrid, SM, 1992.
Briggs, Raymond. El muñeco de nieve. Madrid, Altea, 1988.
Browne, Anthony. Un cuento de Oso. México, Fondo de Cultura Económica, 1994.
Brunhoff, Jean de. Historia de Babar. Madrid, Alfaguara, 1995.
Carle, Eric. La oruguita glotona. Barcelona, Elfos, 1995.
Cole, Babette. El príncipe listillo. Barcelona, Destino, 1994.
Cousins, Lucy. ¿Dónde se esconde Maysi?. Barcelona, Serres, 1999.
Paola, Tomie de. La clase de dibujo. León, Everest, 1993.
Paola, Tomie de. Oliver Button es un nena. Madrid, Susaeta, 1991.
Heine, Helme. El maravilloso viaje a través de la noche. Salamanca, Lóguez, 1990.
Heine, Helme. Cuánto cuenta un elefante. Madrid, Altea, 1982.
Henkes, Kevin. Julius el rey de la casa. León, Everest, 1993.
Heuck, Sigrid. El poni, el oso y el manzano. Barcelona, Juventud, 1981.
Inkpen, Mick. El globo azul, Barcelona, Molino, 1989.
Keselman, Gabriela. El regalo. Barcelona, La Galera, 1996.
Lionni, Leo. El sueño de Matías. Barcelona, Lumen, 1992.
McBratney, Sam y Jeram, Anita.Adivina cuánto te quiero. Madrid, Kókinos, 1995.
McKee, David. Elmer. Madrid, Altea, 1990
Minarik, Else H. Osito. Madrid, Alfaguara, 1997.
Ross, Tony. Quiero un gato. Barcelona, Destino, 1991.
Schubert, Dieter. Monky. Barcelona, Lumen, 1988.
Sendak, Maurice. Donde viven los monstruos. Madrid, Alfaguara, 1986.
Ungerer, Tomi. Los tres bandidos. Madrid, Susaeta, 1990.
Velthuijs, Max. El cocodrilo pintor. Madrid, SM, 1992.
Velthuijs, Max. La rana y el extraño. Barcelona, Timun Mas, 1994
Wadell, M. y Firth, B. ¿No duermes osito? Madrid, Kókinos, 1994.
Wells, Rosemary. Carlos el tímido. Madrid, Espasa Calpe, 1990.
Wilhelm, Hans. Yo siempre te querré. Barcelona, Juventud, 1989.
Wilhelm, Hans. Un chico valiente como yo. Barcelona, Juventud, 1989.


REFLEXIÓN DEL DOCUMENTO

Este documento pretende enseñar a los padres lo importante que es la lectura.
Creo que es un documento que no solo los padres lo tienen que leer, sino todo el mundo que tenga su alrededor niños, ya que nos enseña que no hay que imponerles en ningún momento la lectura a los niños, al contrario se la tenemos que ofrecer, facilitar porque de lo contrario llegara un momento que lleguen a rechazar la lectura.
Es un documento que ayuda a los padres a enseñar a sus hijos y a motivarles en el campo de la lectura. El protagonismo de los padres será imprescindible para el éxito lector de los hijos.
Además da muchas posibilidades a la hora de contar un cuento según la edad. Y no solo de contarlo sino a la hora de comprar un libro también lo debemos tener en cuenta, no solo la edad, sino también el formato, la ilustración el tamaño...
Es aconsejable leer la contraportada y hojear varios títulos con tranquilidad en las librerías especializadas en literatura infantil y juvenil, antes de optar por alguno, tenemos que meditar lo muy bien cuál va a ser nuestra compra.
Y en algo que estoy de acurdo con el documento es que no por ser más baratos son mejores, si nos gastamos un poquito más no pasa nada ya que estamos ayudando a favorecer y a mejorar la lectura.
Pero no solo se pueden comprar sino que también podemos ir a la biblioteca, sería maravilloso ir con los niños y que ellos mismos fueran los encargados de decidir cual quieren, siempre pensando en su edad.
Además ellos muchas veces se guían por sus gustos, como la mayoría de los adultos, por la portada, el color, el titulo, la ilustración etc.
Algo que verdaderamente me ha gustado mucho es cómo y de qué manera se deben contar los cuentos, compra los libros según las diferentes edades de los hijos , teniendo siempre en cuenta unos criterios , para guiarnos a la hora de cómpralos o cogerlos en la biblioteca o en librerías infantiles.
Creo finalmente que la aportación de las últimas hojas con los libros para primeros lectores es maravillosa, ya que me puede servir a mí para el día de mañana tanto cuando sea profesora como madre para saber cual son los libros que les van a gustar y además con los que van a aprender.

martes, 7 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN BLOQUE 4 "COMUNICACIÓN LITERARIA"

Hay muchas maneras de contra un cuento, pero algo que debemos saber no es solo como lo contamos sino también a quien lo contamos.
Los niños de educación infantil no pueden leer el libro por si solos, ellos sí que pueden pasar las hojas, ver los dibujos, pero ellos son los que nos piden leerles el libro. No solo les gusta el contenido del libro sino también el acto de contar cuentos.
El niño hasta que se queda con todos los detalles va a necesitar que le contemos el cuento más de una vez.
La primera vez que leemos el cuento será un regalo, nosotros querernos contar el cuento. Una vez que hayamos terminado de contarlo les podemos hacer preguntas subjetivas, tales como: si les ha gustado o no, que es lo que más le ha interesado, que cambiarían del cuento, que final le pondrían…
La segunda o tercera vez nos servirá para trabajar un tema didáctico con ellos.

A la hora de contar un cuento debemos saber que existen unas estrategias básicas para transmitir la literatura a los niños.
Estas estrategias son:

                                                              
Cuentacuentos:
Una persona narra sin libro, pudiendo a veces utilizar un elemento que sea cercano al cuento, por ejemplo un muñeco, un gorro…
El niño lo único que tiene es la palabra.
Con el cuentacuentos trabajamos la imaginación o la creatividad, la imaginación es siempre importante además de poder interactuar durante la historia.
Todo está en imágenes, nuestro alrededor está lleno de imágenes gracias a los anuncios, programas… por eso es importante trabajar con la imaginación.
En mi opinión este tipo de de estrategias es difícil de llevarla a cabo ya que tienes que estar muy bien preparado saber cómo lo vas a contar, lo que vas hacer etc.

                                                                            
                                                                             Lectura:

Lo ideal sería en esta estrategia utilizar un texto cortito.
Es lectura literal del libro, por lo que no podemos cambiar lo que sucede en la historia.
A veces cuando leemos el libro los niños pueden escuchar palabras que no entiendan. Por ello podemos hacer dos cosas si esto sucede:

1. Decir lo que significa antes de leer.
2. Leerle le cuento y intentar entre todos averiguar lo que significa.

Cuando estemos leyéndoles el cuento o la historia podemos primero leer ya al terminar enseñarles las imágenes o leer un poco y enseñarles las imágenes.
Con esto se trabaja y se les enseña a los niños que debemos esperar hasta que nos toque.

Es una estrategia fácil ya que solo tienes que leer y entonar bien. Además cuando se utilice esta estrategia en clase debemos colocar el libro a una altura que nos permite visualizar la clase y a los niños.


Narración con libro:
Consiste en contar la historia enseñando las imágenes. Además con esta estrategia se puede interactuar durante la historia.
Con esta estrategia la historia no tiene por que contarse al pie de la letra simplemente contar para que la puedan seguir tanto a ti escuchándote como mirando las ilustraciones.

Narración dramatizada:
En ella mientras estamos contando el cuento les pedimos a los niños que haga los mismos gestos que nosotros estamos haciendo. Con esto se pueden identificar con los personajes por que realizan las mismas funciones.







Poesía:
La leeremos o la recitaremos pero sin tonillo, de forma clara y despacio para que pueda entenderse sin ningún problema.









Con estas estrategias debemos de tener en cuenta la expresividad, con ella debemos no pasarnos.
Al igual que el cambio de voz de los personajes, en la lectura no es recomendable hacerlo pudiendo hacerse en las otras estrategias.
Si se puede hacer en aquellos cuentos donde no hay más de tres personajes ya que con más podría confundir ya que la voz del ser humano no tiene tantos registros.

Gracias a la actividad que hemos hecho en clase en grupo, me ha servido a diferenciar como se deben utilizar cada una de las estrategias.
Yo en mi grupo me toco contar mi cuento utilizando la estrategia narración con libro. Al principio creía que iba a estar más nerviosa y que no lo iba hacer bien, pero desde el primer momento que empecé a contarlo hasta el final los nervios no parecieron en ningún momento.
También pienso que no es lo mismo contárselo a los adultos que a los niños y que nos puede dar más corte contárselo a las personas mayores.
El día de mañana cuando sea profesora o incluso cuando este en las prácticas me gustaría contarles a mis niños un cuanto cada día, utiizando una estrategia diferente.

REFLEXIÓN BLOQUE 3 "TEXTOS DE AUTOR"

Los textos de autor son aquellos textos que tienen autor y además son textos para seleccionar. No debemos adaptarlos, pero si seleccionar buenos libros para nuestros alumnos.
En el siglo XVIII, se abre el campo de literatura infantil y juvenil.
Hasta después de los años 60 del siglo XX no se tenía en cuenta a los menores de 6 años. Por lo que no se hacían libro para ellos.

Para infantil, sería bueno poder tener libros de tamaño grande. Lo que les caracteriza es la gran ilustración que tiene el libro. La ilustración tiene tanta importancia como el texto. Ya que con la ilustración de los libros también podemos seguir la historia.

Poco a poco van apareciendo personajes “reales”. Con ellos los lectores se sienten identificados.
Elena Fortún escribió Celia, una niña que ve como la sociedad no es justa y ella quiere ayudar a su manera a solucionar los problemas que aparecen.
El personaje de Celia crece, evoluciona y al igual que hacen los niños que lo leen. De esta manera mientras su personaje crece, ellos también lo hacen y esto hace que se puedan identificar con el personaje.
Algo que debemos saber es que una cosa es identificarnos con el personaje y otra querer ser cómo el personaje.

Se han hecho investigaciones sobre lo que más nos gusta de los libros y de ellas se a sacado que nos gustan más los libros que tienen personajes con los que nos podemos llegar a identificar más.

En los cuentos de autor, existe una evolución paralela, entre el niño protagonista y el niño lector.
Por lo que se produce un acercamiento de los personajes a los niños de la época (literatura más realista).
Lo que se buscan son aquellos rasgos evolutivos que coincidan con el niño lector, y que este se identifique con el protagonista.
Los dos sufren una evolución, los dos crecen.
El niño protagonista evoluciona con el niño lector desde el punto de vista psicológico, desde el punto de vista del vocabulario ya que el protagonista va utilizando palabras que el receptor también usa, el contexto y los intereses que a ambos les gusta y que pueden estar viviendo situaciones iguales.

El niño protagonista de la historia, no es un personaje plano, ese simple y cercano al lector, además de ser un héroe cotidiano y “real”.
Mientas que el niño lector, reconstruye la historia desde sus circunstancias.

Los personajes que aparecen en los libros o cuentos pueden plantar actitudes positivas o negativas.
La positiva son aquellas actitudes que nos hacen felices en la vida (que sean abiertos, activos, optimistas, alegres, adaptables...).
Y las aptitudes negativa, que impiden que el niño n sea feliz en la vida (que sean pasivos, cerrados, tímidos, apocados...).
Lo ideal en una historia es pasar de los aspectos negativos a los positivos.
En la literatura folclórica lo importante saber adaptar. Mientras que en la literatura de autor lo importante es saber seleccionar y elegir aquello que queremos tener en el aula para enseñárselo a los niños.
Debemos de conocer bien quién es el receptor, ya que dependiendo de cómo sea le gustaran unas cosas u otras. Tenemos que conocer los gustos. Lo principal es que le guste al niño el libro.
Por ello existe una serie de puntos que debemos de tener en cuenta. Entre esos puntos se encuentra:
El tema que debe ser adecuado para los niños. Tienen que entender lo que leen o lo que se les está leyendo además de sentirse identificado.
La estructura, que nos podemos encontrar dos posibilidades en educación infantil. La primera estructura es la estructura lógica-lineal. La historia está compuesta por un inicio, un núcleo y un desenlace
Y la segunda estructura es la acumulativa, donde se van acumulando personajes o situaciones como es el caso de :(gallo Kiriko, ¿a qué sabe la luna?)
A veces podemos dejar el final abierto para poder trabajar con los niños la imaginación y al creatividad y que ellos sean los encargados de decir como quieren que acabe el cuento, que cambiarían… y así trabajaríamos no solo la creatividad sino también la imaginación.
El espacio debe ser cercano a ellos.
Las ilustraciones, serán buenas para poder seguir la historian en alguno de os libros pero debemos tener en cuenta que estas gustaran más o menos a los niños. Podemos hacer que el niño con los dibujos se haga una idea de la historia.
El lenguaje, debe ser adecuado para infantil. Las frases que sean cortas, que haya pocas subordinadas, un vocabulario adecuado a la edad que el niño pueda entender, pero no quita añadir una o dos palabras para que aprendan.

Valore y contravalores. Un buen cuento es aquel que cuyo protagonista empieza con una actitud negativa y acaba con una actitud positiva.
El emisor real es el que lo lee o el que lo cuenta .Hay otro emisor que es el protagonista del libro , con el se identifica y hace que el niño quiera cambiar.
Pero no solo hay cuentos de auto o libros de autor, también está la poesía de autor. La poesía no es para entretener sino para sentir. Podemos tratar muchos temas dentro de la poesía,
Después de la poesía de autor aparece Gloria fuertes. Ella tuvo en cuenta en sus poemas no solo la forma sino también el fondo.
Además fue la que introdujo el absurdo. Son dos situaciones que no tienen nada que ver pero que están relacionadas.
Este tema me ha servido gracias a la actividad que hicimos en clase, a poder analizar el libro teniendo en cuenta una serie de puntos, teniéndolos en cuenta todos. Y así saber si el cuento o el libro son adecuados para mis niños de clase.

jueves, 2 de diciembre de 2010

análisis de libro: " TALIPÓN EL OGRO BONACHÓN"














Titulo: Talipón el ogro bonachón


Editorial: Bruño

Autor: Carmen morales

Ilustración: Mª fe González

Año: 2004

Receptor: Este libro se puede leer a niños con edades comprendidas entre los 4 a los 8 años. Teniendo en cuenta que según la edad o bien se les lee o ellos son los encargados de leerlo.

Emisor: El emisor es el ogro Talipón. Los niños se identifican con el personaje, ya que este es un niño al igual que los receptores.
El tema: Las apariencias. Los niños aprenden que no por ser diferente a los demás debemos tratarle de otra manera. Como es el caso del protagonista que no le gustaba la carne cruda pero si le gustaban los vegetales, algo que odiaba todo su pueblo. Al tener este gusto los demás ogros no le querían por lo que tuvo que irse del pueblo y vivir en otro lugar, un lugar donde encontraría la diversión y al amistad.

La estructura: Tiene una estructura normal con un planteamiento, nudo y desenlace. Pero no tiene una estructura adecuada ya que para ello es necesario tener los dos tipos de estructura, la que he nombrado, que es la que tiene este cuento y la estructura acumulativa.
Espacio y tiempo:

Espacio: La historia se sitúa en 2 pueblos. El pueblo de lo ogros y el pueblo donde el ogro Talipón se encuentra al bebé. Tiempo: Es indefinido.

Ilustración: Las imágenes/dibujos que aparecen en el cuento son claras por que los niños pueden seguir la historia sin ningún problema. Además las imágenes nos permiten que una vez contada la historia los niños puedan volver a leerla pero con los dibujos ya que estos nos permiten seguir la historia solo con verlos.

Lenguaje: El lenguaje es sencillo, pero podemos encontrar palabras que los niños aprenden. Dos de esas palabras son: apetitosos y repugnante.

Valores y contravalores: El cuento comienza con una actitud negativa, ya que todos desprecian a el ogro Talipón por ser diferente a los demás. Pero a medida que pasa la historia este se va dando cuenta que no por gustarle cosas diferentes a los demás es raro , que puede ser como otro ogro cualquiera y que puede pasárselo bien , tener amigos, etc.

Creo que este cuento es adecuado, ya que los niños aprenden un valor muy importante, a querer a todos por igual, aunque tengamos gustos diferentes. Aunque si creo que el tamaño, el formato del libro, no es el adecuado ya que es muy pequeño y si los niños son los que lo leen no pueden manipularlo. Pasaría lo mismos si es la profesora la que lo lee, en clase, ya que si queremos enseñar los dibujos habrá más problemas para que lo puedan ver todos. En cambio si este fuera de un tamaño mayor permitiría a todos los alumnos ver las imagines sin ningún problema y llamaría más su atención.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN BLOQUE 2 "LOS CUENTOS FOLCLÓRICOS"

Los cuentos folclóricos para mi eran unos grandes desconocidos, no sabía muy bien cuando leía un cuento, si era o no folclórico y gracias a lo que voy a explicar a continuación me ha ayudado a sabe mucho más y sobre todo a conocer como son estos cuentos.

Los cuentos folclóricos son aquellos cuentos transmitidos de boca en boca, es decir, de forma oral. Son textos de tradición cultural.
No son cuentos infantiles, son familiares pero si se pueden contar a los niños.
Los abuelos son los que los contaban ya que tenían más experiencia en transmitir las historias.
Son cuentos que se pueden adaptar sin tener ningún tipo de problemas.
No podemos conocer el cuento original porque no se sabe, ya que es desconocido, no lo conoce nadie.

Estos cuentos tienen unos objetivos que son:
 Entretener
 Alimentar el deseo de ficción que tienen el ser humano.
 Los cuento folclóricos reflejan los sueños, lo deseos y aspiraciones de las personas.

Todos los cuentos folclóricos reflejan un viaje iniciático, este viaje es un viaje de iniciación a algo.
Por ejemplo: en el cuento de “Toda clase de pieles” el viaje iniciático que refleja el cuento es el paso de la protagonista de niña a mujer.

Las clasificaciones de los cuentos hoy en día son muy importantes para nosotros ya que podemos distinguir unos de otros por su contenido.
La primera persona que hizo la clasificación de los cuentos fue Vladimir Propp.
Esta clasificación se hizo en cuatro bloques:

 Mitos: Que son historias cuyos personajes son héroes y Dioses.
 Animales: Todos los personajes eran animales.
 Formula: Juegos muy cortitos que a veces van acompañados con música, gestos...
Dentro de la clasificación de formula, además del que acabo de citar, nos podemos encontrar aquellos cuentos que son acumulativos (como el cuento de El gallo Kiriko, o el cuento A que sabe la Luna) y aquellos en los que siempre se repite lo mismo.
 Hadas: Nos solo son hadas las que ayudan al protagonista, sino también aquellos personajes que ayudan al protagonista.

Además se dio cuenta de que todos los cuentos tienen una estructura, muy similar y de esta conclusión saca 31 funciones.
Estas funciones las defino como las funciones que desempeñan cada una de las acciones que se van sucediendo en la historia dentro del argumento principal.

Pero no solo podemos encontrar este autor sino también puedo nombrar a Gianni Rodari y Sara C. Bryant que también hicieron una clasificación de los cuentos.
Gianni Rodari hizo una clasificación pedagógica, poniendo los cuentos de animales, por un lado, lo cuentos mágicos por otro y las bromas y anécdotas también por otro lado.
Y Sara C. Bryant no hizo una clasificación de carácter didáctico pero si funcional. Ella fue la primera que asumió el nombre de cuentacuentos.
Su clasificación fue hecha por edades.

A la hora de hablar de los cuentos debemos saber que existen aquellos cuentos que son populares y los que son clásicos.
Los cuentos populares son conocidos, es decir, aquellos que se hacen famosos. Y los cuentos clásicos, la historia los ha mantenido.
Pero no solo es esto lo que debemos saber de los cuentos, lo que debemos conocer, es que en estos aparecen unos elementos que son los motivos.
Los principales motivos de los cuentos maravillosos son:
1. El huérfano maltratado.
2. La muerte y la resurrección.
3. El hermano más pequeño.
4. La búsqueda del amor.
5. El sol y la noche como realidad e irrealidad.
6. El reino de los muertos o el reino de las hadas.
7. Tesoros ocultos, física o psicológicamente.
8. Fuga y persecución.
9. Viajes y búsqueda.

Los cuentos maravillosos parten de una situación triste y consiguen aquello que no tenían y otra cosa o personaje que tenia de todo en la vida lo pierden y lo tienen que recuperar.
Los cuentos son siempre historias de búsqueda, de lucha y en esta búsqueda y lucha se consigue el afán de superación.
Además estos enseñan actitudes, valores y normas.
Nos permiten estimular no solo la lógica sino también la fantasía

Además de las motivaciones otro elemento de los cuentos importante son los personajes.
Estos se dividen en buenos o malos, y encontramos:
- Héroe y heroína.
- Hadas.
- Animales y objetos mágicos.
- Brujas y magos.
- Duendes
- Ogros.
- Gigantes.
- Enemigos.

Los cuentos folclóricos no eran de interés en la gente que era de un estatus social alta, por lo que solo contaba los cuentos la gente del pueblo.
El siglo XVIII es conocido por ser el siglo de las luces o de la razón.
El referente era Francia y allí nos encontramos con Perrault.
Era un hombre muy culto. Escuchaba las historias de la nodriza de sus hijos, esas historias luego él las contaba en la corte de Luis XIV.
Escribió un libro que se llamó “Cuentos de mamá Oca”. Estos cuentos eran los que contaban la nodriza y todo era folclóricos. Él adaptaba todos los cuetos que recogió para que fueran morales, intentaba resaltar lo moral, añadía siempre moralejas.
Sus cuentos son morales y didácticos.
Entre sus cuentos están: “Caperucita roja” “Cenicienta”…

La primera parte del siglo XIX se conoce como romanticismo.
En Alemana estaban los hermanos Grimm. Ellos no pensaban en adaptar las historias, solo dar un estilo literario.
Editaron una primera edición de sus cuentos folclóricos alemanes.
En España encontramos a Celia que firmaba como Fernán Caballero. Fue la primera en hacer una recopilación de cuentos.
El padre Coloma, que hacia cuentos destinado para niños.
Y Saturnino, que una tenia editorial en la que publicaba los libros literarios. Se especializó en publicar libros par niños y jóvenes, se dedico a editarlos.
Creo una editorial que se llamó, Saturnino Calleja.

En la segunda mitad el siglo XIX en Dinamarca están pasando del romanticismo al realismo. Allí en Dinamarca encontramos a Hans Christian Andersen.
Sus historias son demoledoras y siempre acaban con un final triste.

El teatro también fue importante para este género.
Ya que con el teatro podíamos expresarnos y nos ayuda a socializarnos, a memorizar mejor, tener creatividad, mejorar la expresión escrita, a desinhibirnos, hablar mejor y a mejorar nuestro lenguaje etc.

Por último lo que debemos saber diferenciar al igual que los cuentos populares o clásicos, es la poesía tradicional y popular.
La tradicional, su origen es lejano y desconocido, mientras que la popular esta al hilo de los tiempos.

Se puede hacer una clasificación:
-Rimas de ingenio: retahílas, burlas, adivinanzas…
-juegos y rimas de movimiento y acción: nanas, cosquillas, risas, tiento…
-Danzas de corro: canciones: dar palmas, pasillo…

Esta reflexión me ha servido para conocer más sobre los cuentos folclóricos.
Me ha gustado mucho dar este tema y sobre todo escuchar los cuentos que en las sesiones la profesora nos contaba.
Además he aprendido que muchos de los cuentos que yo pensaba que eran de una manera no eran así, como es el caso de la Sirenita, La bella durmiente..
Además cuando llegaba a casa buscaba los cuentos para leer y nos solo eso también he buscado los libros de los hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen, hasta que me di cuenta que en mi casa tenía algunos libros con cuentos de ambos autores y también de Perrault







miércoles, 24 de noviembre de 2010

ANÁLISIS: TODA CLASE DE PIELES

Planteamientos psicológicos y pedagógicos

Este cuento de los hermanos Grimm “TODA CLASE DE PIELES” es un cuento folclórico.
Los cuentos folclóricos reflejan los sueños, los deseos y aspiraciones de las personas.

Aspectos psicológicos

En el libro podemos ver como la protagonista realiza el viaje iniciático, desde la infancia, hasta la edad adulta.
Pasa por diferentes pruebas y dificultades que la hacen pasar de niña a mujer y que debe de ir superando hasta llegar al final, el matrimonio.
Las pruebas que ha tenido que pasar y que le han hecho pasar a la edad adulta son:

-La hija del rey, intenta de todas las maneras posibles no casarse con su padre y para ello le propone que antes de casarse con él lo que quiere es que le confeccionen tres trajes (uno tan dorado como el sol, otro tan plateado como la luna y el otro tan brillante como las estrellas).
Pero no se quedo solo aquí, sino que además también pidió un abrigo con todas las pieles de los animales del bosque.
Aquí la princesa esta intentando huir del problema intentando hacer tiempo y que el compromiso no se haga.

- La siguiente prueba que debe de pasar ocurre cuando la princesa por miedo a casarse con su padre consigue escapar por la noche. Pero antes de salir cogio los tres vestidos (el tan dorado como el sol, el tan plateado como la luna y el tan brillante como las estrellas), el abrigo de toda clase de pieles que se lo puso cubriéndose las manos y la cara de hollín y sus tres tesoros: un anillo de oro, un torno de hilar de oro y una devanadera de oro, recuerdo de su madre.
Aquí sigue huyendo del problema sin ser capaz de hacerle frente, por lo que todavía no ha pasado de niña a mujer.

- Otra dificultad que se le presenta, es el momento en que un cazador la encuentra dentro de un árbol y casi la mata.
Los cazadores la preguntan como se llama pero no lo dice. La opción que toman estos es llevarla a palacio, pero no al de su padre sino a uno que ella no conocía.
Su trabajo en el palacio será servir en la cocina y barrer las cenizas.
La protagonista del cuento tiene que enfrentarse a algo que ella antes no había hecho y es trabajar. Esto le ayudara a madurar un poco y que aprende a valerse por si misma y no a que le hagan las cosas, como antes pasaba, ahora es ella la que esta en el otro lado y la encargada de hacer el trabajo.

- Otra fase por la que pasa la protagonista es la de enamorar al príncipe. Lo enamora gracias a los bailes que hay para que este encuentre mujer para casarse. Cada una de las noches la princesa usa el mismo ritual.
En la cocina, pide permiso al cocinero para ir a ver el baile durante un tiempo, esta se pone uno de los vestidos, y va al salón donde se celebra el baile, allí el príncipe la ve, y se enamora de ella.
Regresa a la cocina y allí hace la sopa al príncipe. Antes de regresar a la cocina se pone su abrigo de toda clase de piles, un abrigo que le permite esconderse y sentirse segura, ya que nadie con el la puede reconocer.
Poco a poco vamos llegando al final del viaje iniciático que empezó desde que el rey le pide a su hija matrimonio

- El viaje iniciático finaliza en el último baile, esta cuando va a llevar la sopa al príncipe, es descubierta y el príncipe se da cuenta de quien es la mujer de la cual se ha enamorado quitándole el abrigo que la oculta.
Esto supone el final del viaje iniciático, ya ha encontrado a su amor, su marido, ya pasa de la niña a adulta,

Aspectos pedagógicos

Creo que este cuento lo que no quiere enseñar es que no debemos de huir de los problemas que debemos enfrentarnos a ellos . Es el caso de la princesa al pedir a su padre los vestidos, aquí ella debería haberse enfrentado al problema, pero no lo hizo porque todavía era una niña, no había alcanzado la madurez.

Además te enseña que no debemos de juzgar a las personas por ser diferentes y que incluso podemos llegar a enamorarnos de la persona que nosotros nunca nos hubiéramos imaginado.
El príncipe sin conocer realmente a al chica con la que baila en la fiesta se enamora de ella y sus sentimientos no cambian al ver quien es esa chica de la cual se ha enamorado.

Este cuento además nos intenta enseñar que debemos ser capaces de afrontar los cambios que se nos pueden presentar en la vida y saber afrontarlos sin ningún miedo, ya que estos nos pueden enseñar mucho en nuestra vida.

TODA CLASE DE PIELES

Érase una vez un rey que tenía una esposa con el cabello de oro, y era tan hermosa que no había otra igual en la tierra. Sucedió que ella se puso enferma y, cuando sintió que iba a morir, llamó al rey y le dijo:
—Si después de mi muerte quieres casarte, prométeme que no tomarás por esposa a otra que no sea tan bella como yo y que no tenga mis mismos cabellos de oro.
El rey estuvo inconsolable durante mucho tiempo, y no pensó en tomar otra mujer. Finalmente dijeron los consejeros:
—No hay otra salida. El rey debe casarse de nuevo para que tengamos una reina.
A continuación se enviaron mensajeros por doquier para buscar una novia que pudiera igualarse en belleza a la reina muerta. Pero no se pudo encontrar ninguna que fuera igual y, aunque la hubieran encontrado, no había ninguna otra que tuviera sus mismos cabellos de oro. Así que los mensajeros regresaron con las manos vacías sin cumplir el encargo.
El rey tenía una hija que era tan hermosa como su madre y tenía sus mismos cabellos de oro. Cuando se hizo mayor, el rey la contempló y vio que era el vivo retrato de su madre muerta, y sintió de pronto un amor apasionado por ella. Entonces les dijo a los consejeros:
—Quiero casarme con mi hija, puesto que es el fiel retrato de mi mujer muerta, y en ningún lugar puedo encontrar otra novia igual.
Cuando los consejeros oyeron esto, se asustaron y dijeron:
—Dios ha prohibido que el padre se case con la hija. De un pecado no puede venir nada bueno, y el reino se verá arrastrado a la perdición.
La hija se asustó todavía más cuando supo la decisión de su padre. Sin embargo, esperaba hacerle desistir de su proyecto. Entonces le dijo a su padre:
—Antes de que se cumpla vuestro deseo, tengo que tener varios trajes: uno tan dorado como el sol, otro tan plateado como la luna y el tercero tan brillante como las estrellas; luego quiero un abrigo de toda clase de pieles. Cada animal de vuestro reino debe dar un trozo de su piel para confeccionarlo.
Ella pensó: «Es casi imposible lograr esto, y mientras tanto puedo apartar a mi padre de sus malos pensamientos.»
El rey no cedió, y las doncellas más hábiles del reino tejieron los tres vestidos: uno tan dorado como el sol, otro tan plateado como la luna y el tercero tan brillante como las estrellas. Y sus cazadores apresaron a todos los animales del reino y le quitaron a cada uno un trozo de su piel; con ellos se hizo un abrigo de toda clase de pieles.
Finalmente, cuando todo estuvo preparado, el rey hizo traer el abrigo, lo extendió ante ella y dijo:
—Mañana se celebrará la boda.
Cuando la princesa vio que no había esperanza alguna de cambiar los sentimientos de su padre, tomó la decisión de huir en la noche, mientras todos dormían. Se levantó y cogió tres de sus tesoros: un anillo de oro, un torno de hilar de oro y una devanadera de oro; metió los tres vestidos de sol, de luna y de estrellas en una cáscara de nuez, se puso el abrigo hecho con toda clase de pieles y se tiznó la cara y las manos. Luego se encomendó a Dios y partió, andando toda la noche hasta que llegó a un gran bosque. Como estaba muy cansada, se sentó en un árbol hueco y se durmió.
Salió el sol y ella seguía durmiendo; se hizo completamente de día y aún continuaba durmiendo. Entonces sucedió que el rey al que pertenecía el bosque fue a cazar allí. Llegaron sus perros al árbol, lo olfatearon y corrieron a su alrededor ladrando. El rey dijo a los cazadores:
—Mirad a ver qué clase de animal salvaje se ha escondido ahí.
Los cazadores obedecieron el mandato y, cuando regresaron, le dijeron:
—En el árbol hueco hay un animal maravilloso, como no hemos visto otro igual; su pellejo es de toda clase de pieles, está echado y duerme.
—Mirad a ver si podéis apresarlo vivo —dijo el rey—; atadlo luego al carruaje y traedlo con vosotros.
Al apresar los cazadores a la joven, ésta se despertó sobresaltada y les dijo:
—Soy una pobre criatura, abandonada de padre y madre; compadeceos de mí y llevadme con vosotros.
Entonces ellos dijeron.
—«Toda-clase-de-pieles», tú sirves para estar en la cocina; vente y barrerás la ceniza.
Así pues, la sentaron en el carruaje y la llevaron hasta el palacio real. Le asignaron un cuchitril bajo la escalera, donde no entraba la luz, y dijeron:
—Animalillo salvaje, ahí puedes vivir y dormir.
Luego la enviaron a la cocina y ella traía el agua, la leña, atizaba el fuego, desplumaba las aves, limpiaba las verduras, barría la ceniza y hacía todo el trabajo ingrato.
Así vivió «Toda-clase-de-pieles» pobremente durante mucho tiempo. ¡Ay, pobre princesa, qué será de ti!
Pero sucedió que una vez se celebró una fiesta en el palacio, y ella le dijo entonces al cocinero:
—¿Puedo subir y mirar un poco? Me colocaré ante la puerta.
El cocinero dijo:
—Ve, pero en media hora tienes que estar de vuelta y recoger la ceniza.

Ella cogió su lamparita de aceite, fue a su cuchitril, se quitó la piel y se lavó el hollín de la cara y las manos, de manera que su belleza volvió a salir a la luz del día. Luego abrió la nuez y sacó el vestido que brillaba como el sol. Hecho esto, subió a la fiesta y todos le cedían el paso, pues nadie la conocía y pensaban que era una princesa. El rey le salió al paso, le dio la mano y bailó con ella pensando para sí: «Nunca he visto otra mujer más hermosa.»
Terminó el baile, se inclinó y, cuando el rey miró a su alrededor, había desaparecido sin que nadie supiera a dónde había ido. Se llamó a los vigilantes que estaban ante palacio, pero nadie la había visto. Entre tanto, ella fue a su cuchitril, se quitó rápidamente el vestido, se tiznó la cara y las manos, se puso el abrigo de pieles, y otra vez quedó convertida en «Toda-clase-de-pieles». Cuando llegó a la cocina y quiso ponerse a trabajar y barrer la ceniza, dijo el cocinero:
—Déjalo hasta mañana. Hazme la sopa para el rey, pero no dejes que se te caiga ningún pelo; si no, no comerás más pan en el futuro.
El cocinero se fue y la muchacha hizo la sopa para el rey. Le hizo una sopa de pan todo lo mejor que supo y, cuando estuvo terminada, cogió de su cuchitril su anillo dorado y lo puso en la fuente en la que estaba preparada la sopa. Cuando el baile terminó, el rey pidió la sopa y la comió, y le gustó tanto que pensó que nunca había comido otra igual. Al llegar al fondo de la fuente, vio el anillo de oro y no pudo comprender cómo había llegado hasta allí. Entonces ordenó al cocinero que se presentara ante él. El cocinero se asustó cuando oyó la orden y le dijo a «Toda-clase-de-pieles»:
—Seguro que has dejado caer algún pelo en la sopa. Como sea verdad, te pego una paliza.
Cuando llegó ante el rey, éste le preguntó quién había preparado la sopa. El cocinero respondió:
—¡La he preparado yo!
Pero el rey dijo:
—No es verdad; estaba hecha de otra manera y mejor que otras veces.
El cocinero contestó:
—Tengo que confesar que no la he hecho yo, sino el animalillo salvaje.
Dijo el rey:
—Hazla que suba.
Cuando «Toda-clase-de-pieles» llegó, le preguntó el rey:
—¿Quién eres?
—¡Yo soy una pobre criatura que no tiene padre ni madre!
El siguió preguntando:
—¿Para qué estás en mi palacio?
Ella contestó:
—Para nada bueno, solamente para que me tiren los zapatos a la cabeza.
El siguió preguntando:
—¿De dónde has sacado el anillo que estaba en la sopa?
Ella contestó:
—No sé nada de ese anillo.
Así que el rey no pudo aclarar nada y le dijo que se fuera.
Pasado algún tiempo, se celebró de nuevo una fiesta, y «Toda-clase-de-pieles» le volvió a pedir al cocinero que la dejara mirar como la última vez.
—Sí —contestó él—, pero vuelve dentro de media hora y hazle al rey la sopa de pan que tanto le gusta.
Ella se dirigió entonces a su cuchitril, se lavó velozmente, sacó de la nuez el traje que era tan plateado como la luna, y se lo puso. Subió y parecía una princesa. El rey salió a su encuentro y se alegró de verla de nuevo y, como empezaba en ese momento el baile, bailaron juntos. Pero cuando terminó el baile, desapareció tan rápidamente que el rey no pudo ver a dónde se dirigía.
Ella corrió a su cuchitril y se convirtió de nuevo en animalillo salvaje y fue a la cocina para preparar la sopa de pan. Aprovechando que el cocinero estaba arriba, cogió el torno de hilar de oro y lo metió en la fuente, de tal manera que preparó la sopa por encima del torno. Luego se la llevaron al rey, que la comió y le supo tan rica como la vez pasada, e hizo venir al cocinero, que tuvo que confesar de nuevo que «Toda-clase-de-pieles» había preparado la sopa. «Toda-clase-de-pieles» se presentó de nuevo ante el rey, pero ella contestó que solamente estaba allí para que le tiraran los zapatos a la cabeza y que no sabía nada del torno de oro.
El rey organizó una fiesta por tercera vez, y pasó lo mismo que las veces anteriores. De modo que el cocinero le dijo:
—Tú eres una bruja, animalillo salvaje. Siempre echas algo a la sopa para que esté muy rica y le sepa al rey mejor que la que hago yo.
Pero como se lo pidió tan insistentemente, la dejó ir un rato. Se puso el traje que brillaba como las estrellas y entró con él en la sala. El rey bailó nuevamente con la hermosa doncella y pensaba que nunca había estado tan hermosa. Mientras bailaban, sin que ella se diera cuenta, le puso en el dedo un anillo de oro. Había ordenado que el baile durara mucho tiempo y cuando éste se acabó, quiso retenerla por las manos, pero ella se soltó y se mezcló entre la gente tan rápidamente, que desapareció de su vista. Corrió todo lo que pudo hasta su cuchitril, bajó la escalera, pero como se había entretenido mucho más de media hora, no pudo quitarse el hermoso traje, sino que se echó el abrigo de pieles sobre él, y con la prisa no se tiznó del todo, sino que un dedo se le quedó blanco. «Toda-clase-de-pieles» se dirigió corriendo a la cocina, hizo la sopa de pan para el rey y en un momento en que el cocinero salió, puso dentro la devanadera de oro.
Cuando el rey encontró la devanadera en el fondo, hizo llamar a «Toda-clase-de-pieles»; entonces vio su blanco dedo y el anillo que le había puesto en el baile. La cogió por la mano y la sujetó. Ella quiso soltarse y escapar, pero el abrigo de pieles se le abrió un poco y el rey pudo entrever el brillo del traje de estrellas. El rey tiró del abrigo, descubriendo los cabellos de oro de la princesa, que apareció ante él en todo su esplendor y ya no pudo ocultarse por más tiempo.
Cuando se quitó el hollín y la ceniza de la cara, era lo más hermoso que se había visto nunca en la tierra.
El rey dijo:
—Eres mi querida prometida y no nos separaremos nunca más.
A continuación se celebró la boda y vivieron felices hasta su muerte.

La Sirenita de Hans Christian Andersen





En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón que tenía una abundante barba blanca. Vivía en esta espléndida mansión de coral multicolor y de conchas preciosas, junto a sus hijas, cinco bellísimas sirenas.

La Sirenita, la más joven, además de ser la más bella poseía una voz maravillosa; cuando cantaba acompañándose con el arpa, los peces acudían de todas partes para escucharla, las conchas se abrían, mostrando sus perlas, y las medusas al oírla dejaban de flotar.

La pequeña sirena casi siempre estaba cantando, y cada vez que lo hacía levantaba la vista buscando la débil luz del sol, que a duras penas se filtraba a través de las aguas profundas.

-¡Oh! ¡Cuánto me gustaría salir a la superficie para ver por fin el cielo que todos dicen que es tan bonito, y escuchar la voz de los hombres y oler el perfume de las flores!

-Todavía eres demasiado joven -respondió la abuela-. Dentro de unos años, cuando tengas quince, el rey te dará permiso para subir a la superficie, como a tus hermanas.

La Sirenita soñaba con el mundo de los hombres, el cual conocía a través de los relatos de sus hermanas, a quienes interrogaba durante horas para satisfacer su inagotable curiosidad cada vez que volvían de la superficie. En este tiempo, mientras esperaba salir a la superficie para conocer el universo ignorado, se ocupaba de su maravilloso jardín adornado con flores marítimas. Los caballitos de mar le hacían compañía y los delfines se le acercaban para jugar con ella; únicamente las estrellas de mar, quisquillosas, no respondían a su llamada.

Por fin llegó el cumpleaños tan esperado y, durante toda la noche precedente, no consiguió dormir. A la mañana siguiente el padre la llamó y, al acariciarle sus largos y rubios cabellos, vio esculpida en su hombro una hermosísima flor.

-¡Bien, ya puedes salir a respirar el aire y ver el cielo! ¡Pero recuerda que el mundo de arriba no es el nuestro, sólo podemos admirarlo! Somos hijos del mar y no tenemos alma como los hombres. Sé prudente y no te acerques a ellos. ¡Sólo te traerían desgracias!

Apenas su padre terminó de hablar, La Sirenita le di un beso y se dirigió hacia la superficie, deslizándose ligera. Se sentía tan veloz que ni siquiera los peces conseguían alcanzarla. De repente emergió del agua. ¡Qué fascinante! Veía por primera vez el cielo azul y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. El sol, que ya se había puesto en el horizonte, había dejado sobre las olas un reflejo dorado que se diluía lentamente. Las gaviotas revoloteaban por encima de La Sirenita y dejaban oír sus alegres graznidos de bienvenida.

-¡Qué hermoso es todo! -exclamó feliz, dando palmadas.

Pero su asombro y admiración aumentaron todavía: una nave se acercaba despacio al escollo donde estaba La Sirenita. Los marinos echaron el ancla, y la nave, así amarrada, se balanceó sobre la superficie del mar en calma. La Sirenita escuchaba sus voces y comentarios. “¡Cómo me gustaría hablar con ellos!", pensó. Pero al decirlo, miró su larga cola cimbreante, que tenía en lugar de piernas, y se sintió acongojada: “¡Jamás seré como ellos!”

A bordo parecía que todos estuviesen poseídos por una extraña animación y, al cabo de poco, la noche se llenó de vítores: “¡Viva nuestro capitán! ¡Vivan sus veinte años!” La pequeña sirena, atónita y extasiada, había descubierto mientras tanto al joven al que iba dirigido todo aquel alborozo. Alto, moreno, de porte real, sonreía feliz. La Sirenita no podía dejar de mirarlo y una extraña sensación de alegría y sufrimiento al mismo tiempo, que nunca había sentido con anterioridad, le oprimió el corazón.

La fiesta seguía a bordo, pero el mar se encrespaba cada vez más. La Sirenita se dio cuenta en seguida del peligro que corrían aquellos hombres: un viento helado y repentino agitó las olas, el cielo entintado de negro se desgarró con relámpagos amenazantes y una terrible borrasca sorprendió a la nave desprevenida.

-¡Cuidado! ¡El mar...! -en vano la Sirenita gritó y gritó.

Pero sus gritos, silenciados por el rumor del viento, no fueron oídos, y las olas, cada vez más altas, sacudieron con fuerza la nave. Después, bajo los gritos desesperados de los marineros, la arboladura y las velas se abatieron sobre cubierta, y con un siniestro fragor el barco se hundió. La Sirenita, que momentos antes había visto cómo el joven capitán caía al mar, se puso a nadar para socorrerlo. Lo buscó inútilmente durante mucho rato entre las olas gigantescas. Había casi renunciado, cuando de improviso, milagrosamente, lo vio sobre la cresta blanca de una ola cercana y, de golpe, lo tuvo en sus brazos.

El joven estaba inconsciente, mientras la Sirenita, nadando con todas sus fuerzas, lo sostenía para rescatarlo de una muerte segura. Lo sostuvo hasta que la tempestad amainó. Al alba, que despuntaba sobre un mar todavía lívido, la Sirenita se sintió feliz al acercarse a tierra y poder depositar el cuerpo del joven sobre la arena de la playa. Al no poder andar, permaneció mucho tiempo a su lado con la cola lamiendo el agua, frotando las manos del joven y dándole calor con su cuerpo.

Hasta que un murmullo de voces que se aproximaban la obligaron a buscar refugio en el mar.

-¡Corran! ¡Corran! -gritaba una dama de forma atolondrada- ¡Hay un hombre en la playa! ¡Está vivo! ¡Pobrecito...! ¡Ha sido la tormenta...! ¡Llevémoslo al castillo! ¡No! ¡No! Es mejor pedir ayuda...

La primera cosa que vio el joven al recobrar el conocimiento, fue el hermoso semblante de la más joven de las tres damas.

-¡Gracias por haberme salvado! -le susurró a la bella desconocida.

La Sirenita, desde el agua, vio que el hombre al que había salvado se dirigía hacia el castillo, ignorante de que fuese ella, y no la otra, quien lo había salvado.

Pausadamente nadó hacia el mar abierto; sabía que, en aquella playa, detrás suyo, había dejado algo de lo que nunca hubiera querido separarse. ¡Oh! ¡Qué maravillosas habían sido las horas transcurridas durante la tormenta teniendo al joven entre sus brazos!

Cuando llegó a la mansión paterna, la Sirenita empezó su relato, pero de pronto sintió un nudo en la garganta y, echándose a llorar, se refugió en su habitación. Días y más días permaneció encerrada sin querer ver a nadie, rehusando incluso hasta los alimentos. Sabía que su amor por el joven capitán era un amor sin esperanza, porque ella, la Sirenita, nunca podría casarse con un hombre.

Sólo la Hechicera de los Abismos podía socorrerla. Pero, ¿a qué precio? A pesar de todo decidió consultarla.

-¡...por consiguiente, quieres deshacerte de tu cola de pez! Y supongo que querrás dos piernas. ¡De acuerdo! Pero deberás sufrir atrozmente y, cada vez que pongas los pies en el suelo sentirás un terrible dolor.

-¡No me importa -respondió la Sirenita con lágrimas en los ojos- a condición de que pueda volver con él!

¡No he terminado todavía! -dijo la vieja-. ¡Deberás darme tu hermosa voz y te quedarás muda para siempre! Pero recuerda: si el hombre que amas se casa con otra, tu cuerpo desaparecerá en el agua como la espuma de una ola.

-¡Acepto! -dijo por último la Sirenita y, sin dudar un instante, le pidió el frasco que contenía la poción prodigiosa. Se dirigió a la playa y, en las proximidades de su mansión, emergió a la superficie; se arrastró a duras penas por la orilla y se bebió la pócima de la hechicera.

Inmediatamente, un fuerte dolor le hizo perder el conocimiento y cuando volvió en sí, vio a su lado, como entre brumas, aquel semblante tan querido sonriéndole. El príncipe allí la encontró y, recordando que también él fue un náufrago, cubrió tiernamente con su capa aquel cuerpo que el mar había traído.

-No temas -le dijo de repente-. Estás a salvo. ¿De dónde vienes?

Pero la Sirenita, a la que la bruja dejó muda, no pudo responderle.

-Te llevaré al castillo y te curaré.

Durante los días siguientes, para la Sirenita empezó una nueva vida: llevaba maravillosos vestidos y acompañaba al príncipe en sus paseos. Una noche fue invitada al baile que daba la corte, pero tal y como había predicho la bruja, cada paso, cada movimiento de las piernas le producía atroces dolores como premio de poder vivir junto a su amado. Aunque no pudiese responder con palabras a las atenciones del príncipe, éste le tenía afecto y la colmaba de gentilezas. Sin embargo, el joven tenía en su corazón a la desconocida dama que había visto cuando fue rescatado después del naufragio.

Desde entonces no la había visto más porque, después de ser salvado, la desconocida dama tuvo que partir de inmediato a su país. Cuando estaba con la Sirenita, el príncipe le profesaba a ésta un sincero afecto, pero no desaparecía la otra de su pensamiento. Y la pequeña sirena, que se daba cuenta de que no era ella la predilecta del joven, sufría aún más. Por las noches, la Sirenita dejaba a escondidas el castillo para ir a llorar junto a la playa.

Pero el destino le reservaba otra sorpresa. Un día, desde lo alto del torreón del castillo, fue avistada una gran nave que se acercaba al puerto, y el príncipe decidió ir a recibirla acompañado de la Sirenita.

La desconocida que el príncipe llevaba en el corazón bajó del barco y, al verla, el joven corrió feliz a su encuentro. La Sirenita, petrificada, sintió un agudo dolor en el corazón. En aquel momento supo que perdería a su príncipe para siempre. La desconocida dama fue pedida en matrimonio por el príncipe enamorado, y la dama lo aceptó con agrado, puesto que ella también estaba enamorada. Al cabo de unos días de celebrarse la boda, los esposos fueron invitados a hacer un viaje por mar en la gran nave que estaba amarrada todavía en el puerto. La Sirenita también subió a bordo con ellos, y el viaje dio comienzo.

Al caer la noche, la Sirenita, angustiada por haber perdido para siempre a su amado, subió a cubierta. Recordando la profecía de la hechicera, estaba dispuesta a sacrificar su vida y a desaparecer en el mar. Procedente del mar, escuchó la llamada de sus hermanas:

-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Somos nosotras, tus hermanas! ¡Mira! ¿Ves este puñal? Es un puñal mágico que hemos obtenido de la bruja a cambio de nuestros cabellos. ¡Tómalo y, antes de que amanezca, mata al príncipe! Si lo haces, podrás volver a ser una sirenita como antes y olvidarás todas tus penas.

Como en un sueño, la Sirenita, sujetando el puñal, se dirigió hacia el camarote de los esposos. Mas cuando vio el semblante del príncipe durmiendo, le dio un beso furtivo y subió de nuevo a cubierta. Cuando ya amanecía, arrojó el arma al mar, dirigió una última mirada al mundo que dejaba y se lanzó entre las olas, dispuesta a desaparecer y volverse espuma.

Cuando el sol despuntaba en el horizonte, lanzó un rayo amarillento sobre el mar y, la Sirenita, desde las aguas heladas, se volvió para ver la luz por última vez. Pero de improviso, como por encanto, una fuerza misteriosa la arrancó del agua y la transportó hacia lo más alto del cielo. Las nubes se teñían de rosa y el mar rugía con la primera brisa de la mañana, cuando la pequeña sirena oyó cuchichear en medio de un sonido de campanillas:

-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Ven con nosotras!

-¿Quiénes son? -murmuró la muchacha, dándose cuenta de que había recobrado la voz-. ¿Dónde están?

-Estás con nosotras en el cielo. Somos las hadas del viento. No tenemos alma como los hombres, pero es nuestro deber ayudar a quienes hayan demostrado buena voluntad hacia ellos.

La Sirenita, conmovida, miró hacia abajo, hacia el mar en el que navegaba el barco del príncipe, y notó que los ojos se le llenaban de lágrimas, mientras las hadas le susurraban:

-¡Fíjate! Las flores de la tierra esperan que nuestras lágrimas se transformen en rocío de la mañana. ¡Ven con nosotras! Volemos hacia los países cálidos, donde el aire mata a los hombres, para llevar ahí un viento fresco. Por donde pasemos llevaremos socorros y consuelos, y cuando hayamos hecho el bien durante trescientos años, recibiremos un alma inmortal y podremos participar de la eterna felicidad de los hombres -le decían.

-¡Tú has hecho con tu corazón los mismos esfuerzos que nosotras, has sufrido y salido victoriosa de tus pruebas y te has elevado hasta el mundo de los espíritus del aire, donde no depende más que de ti conquistar un alma inmortal por tus buenas acciones! -le dijeron.

Y la Sirenita, levantando los brazos al cielo, lloró por primera vez.

Oyéronse de nuevo en el buque los cantos de alegría: vio al Príncipe y a su linda esposa mirar con melancolía la espuma juguetona de las olas. La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo.

FIN

el mito de eros y psique




En una ciudad había un rey y una reina que tenían 3 hijas a cual más hermosas. La menor, Psique, era de tan deslumbrante belleza que multitud de paisanos y extranjeros acudían atraídos por la fama de tan singular espectáculo y la adoraban como si fuese la propia diosa Venus.

Su reputación creció tanto que ya nadie navegaba hasta donde se encontraban los templos para adorar a la diosa Venus, cuyos altares se empezaron a quedar sin ofrendas y cubiertos de fría ceniza. Esto convulsionó el animo de la verdadera Venus quien se dijo a sí misma:

- Esa jovencita, quienquiera que sea, no va a usurpar por más tiempo mis honores. Ya haré yo que se arrepienta ella sola de su afamada belleza.

E inmediatamente llamó a su hijo Eros y se lo llevó a la ciudad para mostrarle a Psique y contarle la historia de la rivalidad por su hermosura, después de lo cual le pidió:

- Por los lazos del amor maternal, te ruego que vengues a tu madre. Sólo te pido que consigas que esa muchacha se abrase de amor por el último de los hombres, alguien a quien la Fortuna le haya golpeado hasta el punto que no se pueda encontrar mayor desecho.

Acto seguido lo cubrió de amorosos besos y desapereció en el océano.

Mientras tanto, a Psique sólo la contemplaban y admiraban y nadie se le acercaba como pretendiente, por lo que permanecía en casa llorando su soledad, resentida contra su cuerpo y odiando su belleza. El padre comenzó a sospechar que tenía malquerencias con los dioses por lo que se acercó al oráculo de Apolo, quien le contestó:

- En el monte más alto, coloca a tu hija vestida de novia. No esperes a un humano como yerno sino a un verdugo cruel y alado.

El rey volvió desconsolado a su casa para dar cumplimiento al oráculo al cual Psique debía someterse. Se hicieron las ceremonias y partió el pueblo triste acompañando a su princesa y a sus reyes hasta la roca señalada en el más alto de los montes. En el camino, Psique les reprochaba:

- A qué viene golpearse el pecho y los senos y arrancarse las canas? Ahí tenéis el pago por mi belleza. Debisteis lamentaros cuando nos encomiaban con honores reservados a los dioses. Cuando me proclamaban como la nueva Venus. Sólo ahora me doy cuenta que lo que me ha perdido es el nombre de Venus.

Llegaron, por fin, a la roca donde dejaron sola a la muchacha. Estando Psique muerta de miedo y llorando, se levantó un suave Céfiro, que la elevó y la fue llevando por la ladera del monte abajo hasta dejarla reclinada sobre una pradera cuajada de césped en flor, donde se quedó dulcemente dormida.

Al despertarse, lo primero que vio fue un bello bosque con una fuente de agua, y en medio, una mansión regia construida con divino artificio. Inmediatamente, Psique se sintió atraída por la riqueza y magnificiencia de la construcción; se acercó un poco mas confiada y decidió cruzar el umbral. Lo que más le llamó la atención es que tantas riquezas no estuviesen protegidas con rejas ni cadenas ni un guardián.

Mientras observaba todo, le abordó una voz sin cuerpo:

- ¿Por qué estás aturdida ante tantas riquezas? Tuyas son. Los de las voces que oyes somos tus criados y vamos a estar cerca de ti para servirte.

Psique reconoció la llamada de la divina providencia. Se relajó, tomó un baño y dio cuenta de un exquisito festín que le fue servido por la fuerza del viento, acompañada por el canto de melodiosas voces.

Al terminar la agradable velada, se retiró a dormir. Entrada la noche, oyó llegar al marido secreto, quien se metió en su cama y la hizo su esposa. Al amanecer, poco después de que el marido se alejara apresuradamente, unas voces la consolaron por la virginidad perdida.

Las cosas fueron sucediéndose de esa manera durante un tiempo, y como suele ocurrir cuando algo se hace habitual, la primera sorpresa se convirtió en placer, y el sonido de las voces en consuelo a su soledad.

Una noche, el marido se dirigió a Psique, quien aunque no podía verlo, sí podía sentir el contacto de su piel y oírle, y le dijo:

- Mi dulce Psique, se acercan terribles peligros de los que tienes que protegerte. Tus hermanas te están buscando para ver si estás viva y pronto llegaran a la roca del monte. Cuando oigas sus lamentos, no respondas, porque me darías un gran disgusto a mí y te acarrearías la ruina.

Asintió ella, pero al día siguiente no hizo sino llorar y lamentarse de estar en una cárcel de oro alejada de todo contacto humano. Al llegar la noche y entrar el marido en la cama, la encontró llorosa aún. Después de incansables ruegos respondidos por advertencias de éste, consiguió que accediera a sus deseos de ver a sus hermanas, para calmarle la pena que sentían al creerla muerta y hablar con ellas. Además de acceder a los ruegos de la recién casada, le permitió que les llevara el oro y las alhajas que ella quisiera, pero le volvió a advertir de que no se dejara persuadir por el consejo de intentar ver la imagen de su marido, porque de suceder eso, se desmoronaría su afortunada situación y se quedaría sin sus caricias. A lo que ella respondió:

- Muera yo antes de renunciar a esta dulce compañía, porque quienquiera que seas, te amo apasionadamente, por lo que no te cambiaría ni por el propio Cupido.

Cuando las hermanas llegaron a la roca donde fue dejada Psique, comenzaron a lamentarse ruidosamente. Psique salió de su casa y le pidió a Céfiro que las trasladara sin daño y pudieron gozar de la emoción de volver a abrazarse, después de lo cual las invitó a entrar.

Después de la bienvenida les fue mostrando la opulencia de la casa, la cantidad de voces a su servicio, y las obsequió con un suntuoso baño y una mesa digna de dioses. Las hermanas comenzaron a incubar una gran envidia en sus corazones y no dejaron de interesarse con malsana curiosidad por el dueño de todas aquellas maravillas. Psique, comentó que era un joven apuesto que se dedicaba la mayor parte del tiempo en ir de caza. Para no cometer ningún descuido, las cargó de oro y de piedras preciosas y le pidió a Céfiro para que las llevara de regreso.

Consumado el regreso, aquellas hermanas corroídas por la hiél de la envidia, hablaban entre ellas:

- ¿Te has fijado hermana la cantidad de joyas y de cómo brillan los vestidos y la cantidad de oro que descubres a cada paso? Y si encima, tiene un marido tan apuesto como ella dice, no habrá una mujer más feliz en todo el Urbe. Si te has fijado, adopta ademán y superioridad de diosa una mujer que tiene a voces por sirvientes y manda en los mismos vientos. En cambio, a mí me ha tocado un marido más viejo que mi padre, más calvo que una calabaza; y por si fuera poco tiene todas las cosas de la casa guardadas bajo llaves y cadenas.

A lo que anadió la otra:

- Pues yo tengo que aguantar a un marido lleno de achaques y jorobado, con el que hago más el papel de una curandera que de complaciente esposa. Yo no voy a aguantar la suerte tan afortunada que le tocó a la que menos se lo merece. Recuerda con cuánta arrogancia y soberbia nos trataba, con que pequeña cantidad de riquezas nos ha comprado y cómo cuando se cansó de nosotras nos echó con viento fresco. No me tendré por mujer si no logro descabalgarla de su opulencia. Que se de cuenta de que en nosotras no tiene unas criadas sino sus hermanas mayores. Vayámonos ahora a casa, sin decirle a nuestros padres ni a nadie que la encontramos con vida, para no pregonar el bienestar del que dispone, y cuando hayamos madurado nuestras ideas hemos de volver decididas a castigar su soberbia.

En las siguientes conversaciones nocturnas, el marido le seguía advirtiendo:

- Esas pérfidas arpías están maquinando cómo persuadirte de que llegues a verme la cara, y ya sabes que no volverás a verla, si lo consigues una sola vez. Así pues, si esas vulgares vuelven, que vendrán te lo aseguro, no des oídos ni contestes a ninguna pregunta que te hagan sobre tu marido. Porque sabes que vamos a tener familia y ese niño que se está gestando en tu vientre será divino si sabes cuidar nuestro secreto en silencio, pero si lo divulgas, será mortal.

Con la noticia de su embarazo, Psique se vio desbordada de felicidad.

Tal como lo anunció el marido, las hermanas regresaron, al igual que la primera vez, por petición de Psique. Apenas se instalaron, comenzaron a preguntarle cómo era su familia, a qué alcurnia pertenecía, a qué se dedicaba. Y Psique, que tenía olvidada su primera versión les dijo que su marido era un comerciante de la región, de mediana edad. Nuevamente las llenó de ricos y regalos y tas devolvió en el vehículo airoso.

Las hermanas, mientras volvían a la casa. comentaban:

- No cabe duda hermana, que no sabe cómo es su marido. Cualquiera que sea la verdad, tenemos que despojarla cuanto antes de sus riquezas, porque si no sabe cómo es la cara de su marido seguro se casó con una divinidad, y que en su estado de embarazo nos va a parir un dios.

Pasaron la noche en vela y muy temprano, al día siguiente, se marcharon hasta el precipicio del cual volvieron a bajar con la ayuda del viento ya habitual. Al llegar le dijeron a Psique:

- En tu ingenuidad te vemos tranquila ante tanto peligro. Sabemos de buena fuente que quien está durmiendo contigo es una serpiente feroz que te devorará cuando tu embarazo llegue a la plenitud de su madurez.

Psique recordó la insistencia de su marido de no descubrir su rostro y, llenándose de desconfianza, se dejó arrebatar por el horror de aquellas sombrías palabras y cayó en la trampa de las hermanas, a pesar de las advertencias que había recibido. Oyó como le aconsejaban que al quedarse él dormido, ella se acercara con una navaja y una lámpara que le alumbre para poder, de un tajo, separar la cabeza del cuerpo de la repugnante serpiente.

Psique se quedó abandonada a la soledad de su tristeza, sintiendo que en un mismo cuerpo odiaba profundamente a la fiera y amaba con igual intensidad al marido. Y esa noche, tal como estaba planeado, al quedarse dormido su esposo, se acercó a él con navaja y lámpara. Al alumbrar los secretos del lecho, descubrió al propio dios Cupido hermosamente dormido. Se puso a contemplar por largo rato la perfección del divino rostro y el resto del cuerpo del cual blanqueaban unas alas húmedas. Se abalanzó sobre él apasionadamente, y en la excitación, la lámpara dejó caer sobre el hombro derecho del dios una gota de aceite hirviendo. La quemadura despertó al dios que, desembarazándose de los abrazos de la esposa se separó en silencio y levantó el vuelo hasta las alturas.

Psique, al ver desaparecer a su marido, se echó de cabeza a un río cercano quien, por miedo al dios, no permitió que se hiciera daño, depositándola en una amable ribera. El dios Pan, viendo el abatimiento de Psique, se le acercó y le dijo:

- Deduzco que te ves atormentada a causa de un gran amor. Hazme caso: no te eches a perder lanzándote al vacío, ni con ninguna otra forma de cita con la muerte. Abandona el dolor y la tristeza e invoca suplicante al mayor de los dioses. Cupido, y muéstrate dulcemente sumisa.

A partir de este momento, las cosas se mueven a otro ámbito. Psique comienza a deambular enloquecida. Lo primero que hace es llegar al reinado de sus hermanas y, engañándolas, hace que se precipiten a la muerte, una primero y otra después, desde la misma roca en la que supuestamente ella perdería su vida. Después de esos encuentros, camina perdida, como suele suceder cuando se pierde al Amor.

Mientras tanto, una gaviota aliada de Venus se le acercó a ésta para informarle de la herida de su hijo y de cómo éste había decidido instalarse en el lecho materno mientras se recuperaba. La diosa le pregunta si es verdad que su hijo anda enamorado, a lo que la gaviota contesta afirmativamente y, acto seguido. Venus oye el nombre de su odiada Psique como responsable de ese amor. Se lanza encolerizada a buscar a su hijo, encontrándolo en su dorado tálamo donde lo increpa con humillantes improperios y amenazas; tal era la ira que sentía ante su traición.

Al salir de su casa, se encuentra con Ceres y Juno quienes, conociendo la situación, abogan por Cupido, recordándole que ya éste había crecido y que lo esperado era que se enamorase, y terminan diciéndole:

- ¿Qué dios o qué hombre puede entender que, sembrando pasiones como acostumbras por todas partes, pretendas reprimir ahora en tu casa los amores del Amor?.

Venus con coraje las deja plantadas.

Mientras tanto, Psique no paraba de ir de un lado a otro buscando desesperada rastros de su esposo. Entró al templo de Ceres y luego al de Juno. En ambos les suplicó a las diosas que la ayudaran pero éstas, le informaron de la furia de Venus y se negaron a oír los ruegos de la desdichada aconsejándole que se entregara. Al tiempo se enteró de que Venus, utilizando a Mercurio como pregón, había ofrecido recompensa para quien le informara de su paradero, por lo que finalmente decidió dirigirse al encuentro de la diosa.

Fue recibida por una de las criadas, Costumbre, quien insultándola, la llevó a la presencia de Venus. Ella la entregó a otras dos criadas, Soledad y Tristeza, para que la martirizaran aún sabiendo de su embarazo cuyo fruto no reconocía como parte de su familia. Al devolverla a presencia de su señora, ésta se le echó encima y le hizo trizas los vestidos. Mezcló gran cantidad de diferentes granos y le aclaró que debía separarlos y distribuirlos por clase antes del anochecer, y dándole la espalda se alejó.

Psique, desesperada, ni siquiera intentó acercarse al montón de granos. Entonces, una hormiga, al darse cuenta de la dificultad del trabajo, se compadeció de la muchacha y fue de un lado a otro convocando a las hormigas de los alrededores, diciendo:

- Compadezcámonos de esta hermosa muchacha. esposa del Amor y salvémosla del peligro que corre.

Una tras otra se pusieron en movimiento, y ai tenerlas clasificadas, desaparecieron sin dejar rastro.

A la caída de la tarde apareció Venus, quien al ver terminado el trabajo, le dijo:

- Ni tú ni tus manos hicieron este trabajo, sino aquel a quien sedujiste para tu desgracia y la suya

Y se fue a dormir después de arrojarle un trozo de pan.

En la mañana del día siguiente, Venus llamó a Psique para encargarle otro trabajo: debía traerle un vellón de lana dorada de unas ovejas que pastan en un bosque cercano. Y hacia el bosque se dirigió Psique con la intención de arrojarse al río que lo atravesaba. Al llegar a la orilla del río, una cana verde le dijo:

- No manches con tu desventurada muerte la santidad de mis aguas, ni se te ocurra acercarte a esas terribles ovejas porque mientras reciben el calor del sol suelen ser poseídas por una fiera excitación y atacan a los hombres dándoles muerte. Cuando se haya aplacado la luz del mediodía y las ovejas estén distendidas, podrás recoger la lana dorada que se engancha en el follaje. Así fue como esta sencilla cana le mostraba a Psique el camino a su salvación.

Ni siquiera el peligro de esta segunda acción mereció el reconocimiento de Venus quien apenas vio llegar a Psique con el encargo, la mandó a su tercera tarea: traerle una vasija de cristal llena con agua del manantial, que se encuentra en lo alto de una escarpada montana, que da origen a las lagunas Estigias.

Empezó a subir la altísima montaña, con la seguridad de que en lo alto encontraría el fin de su vida, pero la angustia de aquella alma inocente no pasó desapercibida porque, de repente, acudió a su lado el ave real del supremo Júpiter ,el -águila, quien le quitó la jarra llenándola con el agua solicitada.

Y así fue como Psique consiguió volver con la tarea cumplida. Pero ni así se apaciguó la crueldad de la diosa, quien de inmediato le entregó una cajita diciéndole que debía ir hasta el Orco y decirle a Proserpina: "Venus te ruega que le pongas en ésta caja un poco de tu hermosura, pues la que ella tenía la ha perdido cuidando a su hijo enfermo, y se le ha marchitado". Entonces fue cuando Psique sintió más de cerca su destino final al comprobar que se le estaba llevando a una muerte segura. Sin pensarlo más. se subió a una torre altísima desde la cual pensaba arrojarse, pero la propia torre le habló haciendo que desistiera de su idea y explicándole, paso a paso, cómo podría llegar directamente al encuentro con la diosa de los infiernos.

Psique emprendió su carrera siguiendo al pie de la letra lo que la torre le había recomendado, con tanta minuciosidad que finalmente llegó a los pies de Proserpina para transmitirle el mensaje de Venus y salir de los infiernos con la caja rellenada y cerrada a escondidas. Al volver a ver la luz se sintió tentada por la curiosidad de abrir la caja y colocarse un poco del desconocido contenido para gustarle más a su amado. Y diciendo esto, destapó la caja de la cual salió una adormidera, posterior a lo cual la invadió un sueño estigio que la dejó sin sentido sobre el propio camino.

Mientras tanto, Cupido ya se había recuperado de su herida y se marchó volando hasta Psique. Al encontrarla, recogió la adormidera, la volvió a colocar en la caja y despertó suavemente a su esposa para que siguiera su camino hasta Venus, mientras él se dirigió a hablar con Júpiter para exponerle su caso.

Júpiter, tomando partido por Cupido, mandó a Mercurio a convocar la asamblea de los dioses donde informó de su deseo de que se celebrase el matrimonio entre Cupido y Psique. Para tranquilizar a Venus le comentó que haría inmortal a su nuera, para lo que mandó a Mercurio a que raptara a Psique y le ofreciera una copa de ambrosía.

Inmediatamente se sirvió una copiosa cena de bodas celebrada por todos los dioses incluyendo a Venus quien danzó al ritmo de una suave melodía. Psique quedó en poder de Cupido y a su tiempo nació una hija a la que llamamos Voluptuosidad.