martes, 28 de diciembre de 2010

CUENTOS

cuento Por cuatro esquinitas de nada...

adivina cuanto te quiero

reflexión BLOQUE 3 :Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros

DOCUMENTO


Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros
Luisa Mora (IMAGINARIA, N° 24 - 3 de mayo de 2000)

Todos sabemos lo divertidos y estimulantes que pueden ser los libros infantiles. Y también sabemos que, si entre las actitudes definidas de los padres se halla una valoración positiva de la lectura, los hijos tienden a leer con mayor facilidad. Si, por el contrario, quienes deberían poner la literatura en manos del niño no lo hacen, se corre el peligro de que los aprendices de lectores asocien el libro con lo impuesto y decidan rechazarlo sin llegar a apreciarlo como un pasatiempo relevante.
La famosa autora de Pippa Mediaslargas —conocida en el medio televisivo por Pipi Calzaslargas--, Astrid Lindgren, señalaba hace años en Mi mundo perdido (Juventud): "Todos los padres saben que sus hijos necesitan libros. ¿O quizá todavía no? Si aún hay quien ignore algo tan importante, decídmelo, queridos amigos. No sé qué deseáis para vuestro hijo ni que esperáis de él, pero tengo la certeza de que se enfrentará mejor con todas las vicisitudes de la vida si es aficionado a la lectura. (...) Tendréis que indicarle el camino de aquellos libros que despiertan su afición a la lectura porque son divertidos y emocionantes. Juntos tenéis que leer libros, y tanto da que sean alegres o tristes porque éstos son el mejor eslabón que existe para establecer la comunicación. Pero habéis de hacerlo enseguida antes de que sea, sencillamente, demasiado tarde para encontrar el camino de la más extraordinaria de todas las aventuras".
Pues bien, una vez aceptado quiénes tienen la responsabilidad de acompañar a los niños en el camino para convertirse en lectores activos, falta concretar cómo hacerlo. Daniel Pennac señala en su libro Como una novela (Anagrama) (Nota de Imaginaria: El libro también se encuentra publicado por Grupo Editorial Norma, de Colombia) que los adultos han convertido la alquimia de la lectura en una obligación para los chicos y hay que cambiar esta perspectiva de exigencias para recuperar el placer que entraña.
Numerosas investigaciones de ámbito internacional han demostrado que los padres desempeñan un inestimable papel en la cimentación del aprendizaje de la lectura y en todo el desarrollo lector posterior. Hasta el punto, incluso, de que muchos de los auténticos lectores se forjan en hogares donde hay libros, donde es costumbre sacarlos prestados de una biblioteca, donde uno apaga de vez en cuando el televisor y se deja seducir por el contenido de cada volumen, descubriendo las posibilidades que le ofrece el texto como fuente primordial de disfrute, aventura y saber. Quizás merezca la pena invertir algo de tiempo en hablar sobre libros y hacerles un hueco entre los objetos relacionados con las rutinas cotidianas, como el cepillo de dientes.
De hecho, cada vez hay más padres jóvenes, interesados en la educación de sus hijos y en su formación lectora, que demandan orientación sobre libros recomendables. Para ellos no es lo mismo adquirir un libro que un paquete de cereales o un par de zapatos en el hipermercado; porque está claro que no es sólo un objeto banal de consumo sino también un bien cultural y no podemos dejarnos tentar por el precio más económico, por la "oferta" del 2 x 1 o porque nos regalen un peluche (sin olvidar que hay saldos y liquidaciones de libros nada despreciables). Si nos importa que nuestros hijos sean lectores críticos y selectivos en el futuro hemos de prestar atención a los buenos libros, aunque algunas veces no sean los más baratos (un ejemplar que vale la pena, aunque cueste más dinero, puede influir en el valor real que el niño conceda a los libros; al fin y al cabo "solamente un necio confunde valor y precio"), ni los más fáciles de encontrar, ya que en las grandes superficies son más habituales las obras que siguen la estela de Walt Disney, que no es siempre lo mejor, en lugar de productos más cuidados que realizan algunas editoriales pequeñas con menor capacidad de distribución.
Claro que encontrar los libros adecuados para ellos entre una producción anual que ronda la cifra de 5.000 títulos es casi como hallar una aguja en un pajar. Y es lógico que nos quedemos desconcertados ante la falta de información en un sector saturado de colecciones, donde no es fácil distinguir unas de otras. Pero no hay que desanimarse porque siempre hay profesionales, como los libreros o los bibliotecarios, que pueden guiarnos y recomendar un libro en función de nuestros gustos o necesidades. En cualquier caso, es aconsejable leer la contraportada y hojear varios títulos con tranquilidad en las librerías especializadas en literatura infantil y juvenil, antes de optar por alguno. Por otra parte, no se ha de olvidar que este es un mercado dinámico en el que se imponen las novedades frente a la reedición de títulos que fueron un hito en su momento y, a veces, un adulto que ha leído buena literatura infantil cuando era más joven, solicita en las librerías aquello que le gustó y descubre que está descatalogado; aún queda la posibilidad de localizarlo en una biblioteca pública donde además se pueden obtener otras valiosas informaciones: sobre cómo contar cuentos, qué libros han sido premiados recientemente, cuáles tratan sobre un tema determinado, etc.
A continuación proponemos unas pautas sencillas, seguidas de títulos concretos para nuestros hijos. Si preparamos un menú con cuentos populares, libros de contar números y formas, alguno de animales y otros con su personaje favorito, poesías tradicionales y buenos álbumes ilustrados (libros donde la ilustración desempeña una función narrativa tan destacada como el texto), seguramente lograremos que les encante leer. Y leer será uno de sus entretenimientos favoritos.

Los libros adecuados antes de empezar a leer
El niño atraviesa distintas etapas en las que su psicología, sus necesidades afectivas y culturales, así como sus intereses cambian. Por eso es necesario acompañarles en los primeros pasos y descubrir los libros apropiados, sin forzarles; si están bien hechos y les gustan, querrán más como ese: troquelados, desplegables, de plástico, grandes, pequeños, en forma de casita, etc. Y, por supuesto, trataremos de no preocuparnos demasiado si un libro se rompe accidentalmente o sufre algún otro desgaste porque, aunque se tenga cuidado, la curiosidad y el entusiasmo con que tratan a estos compañeros de juegos no siempre garantiza una perfecta conservación.
El hecho de manipular los libros les permite distinguir la portada como parte delantera, que las letras se leen avanzando de izquierda a derecha, que esos signos negros forman palabras y que hay que pasar las páginas para seguir una historia; todos ellos son conceptos significativos sobre lo impreso que se aprenden de manera natural como casi todos los aprendizajes de la edad temprana.
Además los prelectores tienen un interés real por decodificar palabras de los libros y de los carteles de la calle o de los envases de los más diversos objetos, así que podemos estimular y reforzar su interés preguntándoles por las letras que conocen y dándoles la información que nos pidan. ¡Pero sin presionarles para leer porque cada uno tiene un ritmo de maduración personal! Es lícito aprovechar su interés para suscitar la lectura conjunta de las frases pictográficas en las que se intercalan pequeños dibujos que podrán reconocer e interpretar fácilmente, dando al hecho de leer su verdadero sentido de extracción de significados, como en El poni, el oso y el manzano, de Sigrid Heuck (Juventud) o en la atractiva colección "Pictogramas en cuentos" (SM).
¿Cuándo tienen que empezar los niños a oír historias? Desde el primer año, afirma el escritor Paul Auster en La invención de la soledad (Edhasa): "la necesidad de relatos de un niño es tan fundamental como su necesidad de comida y se manifiesta del mismo modo que el hambre".
Pero no sirve cualquier relato; deben ser los mejores y ofrecerles distintos puntos de vista que les ayuden a interrogarse sobre la vida, a reír y asombrarse. Ya que la oferta es tan amplia, conviene que los padres sean exigentes a la hora de adquirir nuevos títulos, prestando atención a los libros que aportan algo diferente pero sin perder de vista el gusto individual de cada uno. A veces son útiles las antologías como Mil años de cuentos (Edelvives), con textos ya seleccionados y orientados.

A. Libros para bebés de 0-18 meses
Nunca es demasiado pronto para que los padres y las madres compartamos con nuestros hijos un rato de lectura: la vida diaria, con sus pequeños e importantes rituales de la comida, el baño y el juego ofrecen situaciones ideales para manejar estos objetos que contienen historias. Sin duda, la voz cálida y afectiva de un adulto significativo para el bebé es importante porque la aventura de oír le aproxima a la de leer y siempre asociará el recuerdo de su familia a los momentos de la vida que le han hecho disfrutar. La hora de dormir resulta propicia para este encuentro, pero ¿qué les gustará a los recién nacidos?
Ilustraciones llenas de colorido y estimulantes, que desempeñen un papel fundamental y permitan la interacción entre el niño y el adulto.
Historias con un texto mínimo que el niño siga sin perder un ápice de interés.
Las fotografías de objetos familiares que les permiten establecer la conexión entre lo impreso y el mundo real.
Físicamente deben ser de cartón resistente y seguro, con los bordes redondeados, y pueden estar hechos también de plástico, de madera o de tela, incluso de diferentes tejidos para que los diferencie.
De tamaño manejable, para que los sostengan solos y pasen las páginas hacia delante o hacia atrás.
A estas edades la primera relación con el libro es objetal, de exploración, de ahí que la frontera entre juguete y libro sea bastante movediza: los libros para el baño del elefante de colores Elmer (Fondo de Cultura Económica), muy atractivos visualmente, son ideales para jugar en el agua. Pero además hay otros muchos animales divertidos (Susaeta) a los que les gusta bañarse ahora boca arriba, luego boca abajo. Y libros en los que pueden explorar metiendo los dedos, tirar de una pestaña o pulsar un botón que emite un sonido (Edaf tiene colecciones de "Libros mano" y "Libros pie", aunque los textos traducidos sin cuidado carecen de interés).
Nuestros hijos también disfrutan reconociendo la imagen de otros bebés, como los dibujados por Helen Oxenbury, en las mismas actividades que ellos realizan: se visten, juegan o ayudan (Colección "Libros del Chiquitín", de Juventud). E, incluso, si tenemos diversidad de cuentos ilustrados en casa, elegirán lo que les atrae y explorarán el entorno circundante agarrándose a libros duros que resisten los pisotones, los mordiscos o la caída libre, con un argumento mínimo y con grandes ilustraciones sobre el entorno.

B. Libros para niños de 18 meses a 3 años
Una vez que los pequeños han comenzado a hacer sus primeros juicios (hacia los 20 meses) y se inicia la etapa del lenguaje constituido (después de los dos años) en la que se expresan cada vez con mayor corrección, les ofreceremos historias cotidianas que son capaces de interpretar a su manera. En seguida identificarán sus favoritas y pedirán que se las contemos una y otra vez, por lo que conviene que también les gusten a los padres que pronto se las sabrán de memoria. Es interesante que las palabras y los acontecimientos se repitan para que puedan recordarlos. También los personajes protagonistas de sus aventuras (el elefante Babar, la ratita Maysi u Osito), quienes servirán de pretexto para presentar los colores, los números u otros conocimientos básicos a estos constantes descubridores (como hace Elmer en la colección "Mi primera Sopa de Libros", de Anaya).
De nuevo recogemos unos criterios de los aspectos que se han de considerar:
Ilustraciones sugerentes y fotografías para mirar y hablar de ellas con tu hijo.
Poesías, canciones y juegos acumulativos para repetir con un libro delante.
Existen historias para ocasiones especiales, como el cambio de pañales, el nacimiento de un hermanito o una fiesta de cumpleaños, con bastante acción, lenguaje claro y simple, ritmo y buena proporción entre texto e imagen.
Las imágenes de objetos cotidianos con un texto repetitivo permiten presentar el alfabeto y sentar las bases para el desarrollo de las habilidades de la lectura.
Variedad de formatos, tamaños y propuestas gráficas que aumenten su interés por descubrir el mundo de los libros, que se alargan de 16 a 20 ó 24 páginas.
Motivar, guiar y afianzar los hábitos lectores en los niños desde antes de asistir a la escuela, exige prestar atención a sus experiencias y a las cuestiones que les interesan. La oruguita glotona (Elfos) es un clásico de Eric Carle lleno de colorido y emoción, al que se podrían sumar cuentos como El globo azul (Molino), de Mick Inkpen, y otros textos en clave de humor que mantendrán además bien entretenidos a los padres. Las ilustraciones simples de gran fuerza expresiva de Lucy Cousins, en El arca de Noé (Serres), reflejan una hermosa historia bíblica. Y por supuesto todos los libros de adivinar qué objeto se esconde, como ¿Qué animal es?, de Pablo Barrena (Los duros del Barco de Vapor) o ¿De quién es este rabo?, de Barberis (Susaeta).
Tendremos que contar historias que hablan de sentimientos (dudas, timidez, necesidad de cariño, celos, búsqueda de identidad) hasta quedar exhaustos, como: ¿Quién ha robado mi trono?, de Gabriela Keselman (Chiquicuentos, de Bruño), y Adivina cuánto te quiero, Pequeño Cowboy, o ¿No duermes osito? (en Kókinos las tres últimas y tres super éxitos).
No debemos esperar a que sepan leer; si logramos interesarles por engullir imágenes, éstas los atraerán hacia la lectura, porque establecen los primeros significados y son una puerta abierta a la imaginación. Dos buenas muestras son Monky, de Dieter Schubert (Lumen) y El muñeco de nieve, de Raymond Briggs, (Altea) narrados en viñetas sin texto pero con una acertada función comunicativa.
Para reconocer objetos son adecuados algunos libros informativos sencillos de tapas duras sobre camiones, animales, plantas, herramientas, juguetes, alimentos, conceptos y transformaciones, como las de los libros de Iela Mari (El erizo del mar, de Anaya, o La bola roja, de Lumen) y, sobre todo, los libros de la colección "Miremos" (La Galera) compuestos por láminas sencillas del campo o la ciudad en las que el niño puede señalar y nombrar numerosos elementos que ampliarán su repertorio léxico. Después, en el siguiente estadio, les resultará apasionante averiguar qué hay detrás de los acetatos de la colección "Mundo maravilloso" (SM).

C. Libros para niños de 3 a 5 años
El poder de los libros se consolida si los niños asisten a una guardería o a la Escuela Infantil donde suele realizarse la Hora del Cuento o alguna actividad para compartir la experiencia de la lectura. A esta edad ya están preparados para interpretar un proceso narrativo más complejo; por eso conviene elegir historias que les diviertan expresadas con sencillez, sin olvidar que lo sencillo no tiene por qué ser trivial ni pobre. Debe hablarse con los niños de casi todo, aunque es muy importante la forma en que uno se exprese, para que ellos escuchen sin perder la atención:
Dedica un rato diario a la lectura compartida, especialmente antes de dormir.
Muestra antologías y libros de poesías y recita con tu hijo para que memorice distintas composiciones.
Escoge, sobre todo, libros con sentido del humor.
Anima a tu hijo a seguir las palabras con el dedo mientras le lees en voz baja.
Deja que elija los libros que más le gustan y pregúntale por qué, así le ayudas a desarrollar su habilidad como narrador y sus propios criterios de selección.
Entre los libros más divertidos destacan los de Tony Ross, como Quiero un gato, y los de Babette Cole, como El príncipe listillo (todos en Destino). Y, por supuesto, los de temas escatológicos, con el placer añadido de leer sobre algo prohibido como las cacas, en Cuánto cuenta un elefante, de Helme Heine (Altea) o El topo que quería saber quién se había hecho aquéllo en su cabeza, de Werner Holzwarth (Altea) (Nota de Imaginaria: Actualmente agotado, el Centro Editor de América Latina, había publicado este libro con el título Del Topito Birolo y de todo lo que pudo haberle caído en la cabeza). También les interesan los libros de argumentos sencillos protagonizados por animales con el mismo comportamiento que un niño, como Osito (Alfaguara), ilustrado por Maurice Sendak, o Carlos el tímido, de Rosemary Wells (Austral Infantil), y La familia ratón se va a dormir, de Kazuo Iwamura (Corimbo). Son personajes que se comportan como espejos del lector, quien percibe sentimientos y miedos igual que los suyos y, en este sentido valga otro ejemplo, Un chico valiente como yo, de Hans Wilhelm, (Juventud), uno de los muchos títulos para vencer lo que nos asusta (ya sean monstruos, pesadillas o la oscuridad nocturna).

El sentido de algunos relatos
Respecto a los miedos no quisiera obviar un tema que preocupa a los padres cuando relatan cuentos populares: qué hacer con los episodios de aparente dureza, como aquél en que la abuelita y la propia Caperucita son devoradas por un lobo. Sin embargo, Bruno Bettelheim, un prestigioso defensor del cuento, escribió en el Psicoanálisis de los cuentos de hadas (Grijalbo): "Es posible que una historia en concreto provoque cierta ansiedad en algunos niños, pero una vez que están familiarizados con determinados cuentos maravillosos, los aspectos terroríficos parecen desaparecer para dar paso a aspectos reconfortantes. El malestar que provoca la ansiedad se convierte entonces en el gran placer de lo que uno enfrenta y domina con éxito". Si negamos al niño la imagen del lobo o la bruja, le privamos del sentido que tiene la victoria final.
Otro paladín de los cuentos, Marc Soriano, introdujo la noción de "vacuna". Según él, para desbloquear las imágenes traumáticas que bajo la forma de ficciones literarias expresan los temores, obsesiones y angustias del niño, es preciso que se habitúe con los cuentos y poco a poco se inmunice. Así, la bruja que materializa el miedo de ser comido es arrojada al fuego por Gretel, en La casita de chocolate.
A veces el miedo puede ser originado por la forma de narrar, el tono de la voz, la ambientación... Pero puesto que los niños se reconocen en sus deseos y miedos y se identifican con el héroe y la esperanza en la vida de los cuentos, éstos les muestran algunos problemas y sufrimientos mediante el mundo simbólico. La cuestión es saber con qué ritmo ha de hacerse este descubrimiento, atendiendo a la edad y a la evolución personal de cada niño. El distanciamiento de lo narrado permite resolver mejor los conflictos y percibir aspectos como la muerte, la envidia, los celos, etc. que cumplen una función iniciática desde la fantasía en lugar de hacerlo de forma realista.
Entre las colecciones recomendables destacan "Popular" (La Galera) por su diseño innovador y "Cuéntame un cuento" (SM) por la actualización de tópicos que han adoptado los ilustradores al abordar relatos de siempre como Cenicienta o Los tres cerditos, de Rocío Martínez y Teresa Novoa respectivamente.
Por último, y a modo de conclusión, insistiremos en que el protagonismo de los padres, dando soporte a la alfabetización escolar, será imprescindible para el éxito lector de los hijos. Hasta aquí se ha hecho mucho, aunque conviene advertir que lo más importante está aún por hacer: hay que seguir acompañando a nuestros hijos a bibliotecas y librerías, porque la implicación que supone el préstamo o la adquisición de libros permite conocer y aprender más de literatura infantil, mientras les ayudamos a ir formando su propia colección con ingresos constantes. Y como se ha reiterado en estas páginas, hay que contarles cuentos o leerlos con ellos para crear y mantener hábitos de lectura para toda la vida, sirviéndoles de modelo lector dedicando un tiempo diario a comentar también nuestros libros.

Una bibliografía para primeros lectores

Por colecciones de cada editorial:
Anaya: "Mi primera sopa de libros" y "Fácil de leer".
Beascoa: "¿Adivina quién?" y "Libros baño".
Bruño: "Chiquicuentos".
Edaf: "Descubre quién es"; "Libro acordeón" y "Libro mano".
Edebé: "Tren Azul".
Edelvives: "Requetesol".
Elfos: "Libro sorpresa".
Everest: "Montaña Encantada".
Fisher Price: "Juguemos todos juntos".
Juventud: "Los Libros del chiquitín".
La Galera: "Popular"; "Animales en casa" y "Miremos".
Gaviota: "Las cuatro estaciones" y "Los libros del osito".
Serres: "Libros de Maysi".
SM: "Los duros del Barco de Vapor"; "Pictogramas en cuentos" y "Cuéntame un cuento".
Susaeta-Todolibro: "Amigos en el baño"; "Animales en el agua" y "Duende".
Timun Mas: "Teo descubre el mundo"; "Los libros de la princesita" y "La nube de algodón".

Por autores:
Alexander, Martha. Buenas noches, Lola. México, Fondo de Cultura Económica, 1993.
Ballesteros, Xosé y Óscar Villán. El pequeño conejo blanco. Pontevedra, Kalandraka, 1999.
Barberis. ¿De quién es este rabo? Madrid, Susaeta, 1991.
Beer, Hans. ¿Adónde vas osito polar? Barcelona, Lumen, 1988.
Beer, Hans. El oso valiente y el conejo miedoso. Madrid, SM, 1992.
Briggs, Raymond. El muñeco de nieve. Madrid, Altea, 1988.
Browne, Anthony. Un cuento de Oso. México, Fondo de Cultura Económica, 1994.
Brunhoff, Jean de. Historia de Babar. Madrid, Alfaguara, 1995.
Carle, Eric. La oruguita glotona. Barcelona, Elfos, 1995.
Cole, Babette. El príncipe listillo. Barcelona, Destino, 1994.
Cousins, Lucy. ¿Dónde se esconde Maysi?. Barcelona, Serres, 1999.
Paola, Tomie de. La clase de dibujo. León, Everest, 1993.
Paola, Tomie de. Oliver Button es un nena. Madrid, Susaeta, 1991.
Heine, Helme. El maravilloso viaje a través de la noche. Salamanca, Lóguez, 1990.
Heine, Helme. Cuánto cuenta un elefante. Madrid, Altea, 1982.
Henkes, Kevin. Julius el rey de la casa. León, Everest, 1993.
Heuck, Sigrid. El poni, el oso y el manzano. Barcelona, Juventud, 1981.
Inkpen, Mick. El globo azul, Barcelona, Molino, 1989.
Keselman, Gabriela. El regalo. Barcelona, La Galera, 1996.
Lionni, Leo. El sueño de Matías. Barcelona, Lumen, 1992.
McBratney, Sam y Jeram, Anita.Adivina cuánto te quiero. Madrid, Kókinos, 1995.
McKee, David. Elmer. Madrid, Altea, 1990
Minarik, Else H. Osito. Madrid, Alfaguara, 1997.
Ross, Tony. Quiero un gato. Barcelona, Destino, 1991.
Schubert, Dieter. Monky. Barcelona, Lumen, 1988.
Sendak, Maurice. Donde viven los monstruos. Madrid, Alfaguara, 1986.
Ungerer, Tomi. Los tres bandidos. Madrid, Susaeta, 1990.
Velthuijs, Max. El cocodrilo pintor. Madrid, SM, 1992.
Velthuijs, Max. La rana y el extraño. Barcelona, Timun Mas, 1994
Wadell, M. y Firth, B. ¿No duermes osito? Madrid, Kókinos, 1994.
Wells, Rosemary. Carlos el tímido. Madrid, Espasa Calpe, 1990.
Wilhelm, Hans. Yo siempre te querré. Barcelona, Juventud, 1989.
Wilhelm, Hans. Un chico valiente como yo. Barcelona, Juventud, 1989.


REFLEXIÓN DEL DOCUMENTO

Este documento pretende enseñar a los padres lo importante que es la lectura.
Creo que es un documento que no solo los padres lo tienen que leer, sino todo el mundo que tenga su alrededor niños, ya que nos enseña que no hay que imponerles en ningún momento la lectura a los niños, al contrario se la tenemos que ofrecer, facilitar porque de lo contrario llegara un momento que lleguen a rechazar la lectura.
Es un documento que ayuda a los padres a enseñar a sus hijos y a motivarles en el campo de la lectura. El protagonismo de los padres será imprescindible para el éxito lector de los hijos.
Además da muchas posibilidades a la hora de contar un cuento según la edad. Y no solo de contarlo sino a la hora de comprar un libro también lo debemos tener en cuenta, no solo la edad, sino también el formato, la ilustración el tamaño...
Es aconsejable leer la contraportada y hojear varios títulos con tranquilidad en las librerías especializadas en literatura infantil y juvenil, antes de optar por alguno, tenemos que meditar lo muy bien cuál va a ser nuestra compra.
Y en algo que estoy de acurdo con el documento es que no por ser más baratos son mejores, si nos gastamos un poquito más no pasa nada ya que estamos ayudando a favorecer y a mejorar la lectura.
Pero no solo se pueden comprar sino que también podemos ir a la biblioteca, sería maravilloso ir con los niños y que ellos mismos fueran los encargados de decidir cual quieren, siempre pensando en su edad.
Además ellos muchas veces se guían por sus gustos, como la mayoría de los adultos, por la portada, el color, el titulo, la ilustración etc.
Algo que verdaderamente me ha gustado mucho es cómo y de qué manera se deben contar los cuentos, compra los libros según las diferentes edades de los hijos , teniendo siempre en cuenta unos criterios , para guiarnos a la hora de cómpralos o cogerlos en la biblioteca o en librerías infantiles.
Creo finalmente que la aportación de las últimas hojas con los libros para primeros lectores es maravillosa, ya que me puede servir a mí para el día de mañana tanto cuando sea profesora como madre para saber cual son los libros que les van a gustar y además con los que van a aprender.

martes, 7 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN BLOQUE 4 "COMUNICACIÓN LITERARIA"

Hay muchas maneras de contra un cuento, pero algo que debemos saber no es solo como lo contamos sino también a quien lo contamos.
Los niños de educación infantil no pueden leer el libro por si solos, ellos sí que pueden pasar las hojas, ver los dibujos, pero ellos son los que nos piden leerles el libro. No solo les gusta el contenido del libro sino también el acto de contar cuentos.
El niño hasta que se queda con todos los detalles va a necesitar que le contemos el cuento más de una vez.
La primera vez que leemos el cuento será un regalo, nosotros querernos contar el cuento. Una vez que hayamos terminado de contarlo les podemos hacer preguntas subjetivas, tales como: si les ha gustado o no, que es lo que más le ha interesado, que cambiarían del cuento, que final le pondrían…
La segunda o tercera vez nos servirá para trabajar un tema didáctico con ellos.

A la hora de contar un cuento debemos saber que existen unas estrategias básicas para transmitir la literatura a los niños.
Estas estrategias son:

                                                              
Cuentacuentos:
Una persona narra sin libro, pudiendo a veces utilizar un elemento que sea cercano al cuento, por ejemplo un muñeco, un gorro…
El niño lo único que tiene es la palabra.
Con el cuentacuentos trabajamos la imaginación o la creatividad, la imaginación es siempre importante además de poder interactuar durante la historia.
Todo está en imágenes, nuestro alrededor está lleno de imágenes gracias a los anuncios, programas… por eso es importante trabajar con la imaginación.
En mi opinión este tipo de de estrategias es difícil de llevarla a cabo ya que tienes que estar muy bien preparado saber cómo lo vas a contar, lo que vas hacer etc.

                                                                            
                                                                             Lectura:

Lo ideal sería en esta estrategia utilizar un texto cortito.
Es lectura literal del libro, por lo que no podemos cambiar lo que sucede en la historia.
A veces cuando leemos el libro los niños pueden escuchar palabras que no entiendan. Por ello podemos hacer dos cosas si esto sucede:

1. Decir lo que significa antes de leer.
2. Leerle le cuento y intentar entre todos averiguar lo que significa.

Cuando estemos leyéndoles el cuento o la historia podemos primero leer ya al terminar enseñarles las imágenes o leer un poco y enseñarles las imágenes.
Con esto se trabaja y se les enseña a los niños que debemos esperar hasta que nos toque.

Es una estrategia fácil ya que solo tienes que leer y entonar bien. Además cuando se utilice esta estrategia en clase debemos colocar el libro a una altura que nos permite visualizar la clase y a los niños.


Narración con libro:
Consiste en contar la historia enseñando las imágenes. Además con esta estrategia se puede interactuar durante la historia.
Con esta estrategia la historia no tiene por que contarse al pie de la letra simplemente contar para que la puedan seguir tanto a ti escuchándote como mirando las ilustraciones.

Narración dramatizada:
En ella mientras estamos contando el cuento les pedimos a los niños que haga los mismos gestos que nosotros estamos haciendo. Con esto se pueden identificar con los personajes por que realizan las mismas funciones.







Poesía:
La leeremos o la recitaremos pero sin tonillo, de forma clara y despacio para que pueda entenderse sin ningún problema.









Con estas estrategias debemos de tener en cuenta la expresividad, con ella debemos no pasarnos.
Al igual que el cambio de voz de los personajes, en la lectura no es recomendable hacerlo pudiendo hacerse en las otras estrategias.
Si se puede hacer en aquellos cuentos donde no hay más de tres personajes ya que con más podría confundir ya que la voz del ser humano no tiene tantos registros.

Gracias a la actividad que hemos hecho en clase en grupo, me ha servido a diferenciar como se deben utilizar cada una de las estrategias.
Yo en mi grupo me toco contar mi cuento utilizando la estrategia narración con libro. Al principio creía que iba a estar más nerviosa y que no lo iba hacer bien, pero desde el primer momento que empecé a contarlo hasta el final los nervios no parecieron en ningún momento.
También pienso que no es lo mismo contárselo a los adultos que a los niños y que nos puede dar más corte contárselo a las personas mayores.
El día de mañana cuando sea profesora o incluso cuando este en las prácticas me gustaría contarles a mis niños un cuanto cada día, utiizando una estrategia diferente.

REFLEXIÓN BLOQUE 3 "TEXTOS DE AUTOR"

Los textos de autor son aquellos textos que tienen autor y además son textos para seleccionar. No debemos adaptarlos, pero si seleccionar buenos libros para nuestros alumnos.
En el siglo XVIII, se abre el campo de literatura infantil y juvenil.
Hasta después de los años 60 del siglo XX no se tenía en cuenta a los menores de 6 años. Por lo que no se hacían libro para ellos.

Para infantil, sería bueno poder tener libros de tamaño grande. Lo que les caracteriza es la gran ilustración que tiene el libro. La ilustración tiene tanta importancia como el texto. Ya que con la ilustración de los libros también podemos seguir la historia.

Poco a poco van apareciendo personajes “reales”. Con ellos los lectores se sienten identificados.
Elena Fortún escribió Celia, una niña que ve como la sociedad no es justa y ella quiere ayudar a su manera a solucionar los problemas que aparecen.
El personaje de Celia crece, evoluciona y al igual que hacen los niños que lo leen. De esta manera mientras su personaje crece, ellos también lo hacen y esto hace que se puedan identificar con el personaje.
Algo que debemos saber es que una cosa es identificarnos con el personaje y otra querer ser cómo el personaje.

Se han hecho investigaciones sobre lo que más nos gusta de los libros y de ellas se a sacado que nos gustan más los libros que tienen personajes con los que nos podemos llegar a identificar más.

En los cuentos de autor, existe una evolución paralela, entre el niño protagonista y el niño lector.
Por lo que se produce un acercamiento de los personajes a los niños de la época (literatura más realista).
Lo que se buscan son aquellos rasgos evolutivos que coincidan con el niño lector, y que este se identifique con el protagonista.
Los dos sufren una evolución, los dos crecen.
El niño protagonista evoluciona con el niño lector desde el punto de vista psicológico, desde el punto de vista del vocabulario ya que el protagonista va utilizando palabras que el receptor también usa, el contexto y los intereses que a ambos les gusta y que pueden estar viviendo situaciones iguales.

El niño protagonista de la historia, no es un personaje plano, ese simple y cercano al lector, además de ser un héroe cotidiano y “real”.
Mientas que el niño lector, reconstruye la historia desde sus circunstancias.

Los personajes que aparecen en los libros o cuentos pueden plantar actitudes positivas o negativas.
La positiva son aquellas actitudes que nos hacen felices en la vida (que sean abiertos, activos, optimistas, alegres, adaptables...).
Y las aptitudes negativa, que impiden que el niño n sea feliz en la vida (que sean pasivos, cerrados, tímidos, apocados...).
Lo ideal en una historia es pasar de los aspectos negativos a los positivos.
En la literatura folclórica lo importante saber adaptar. Mientras que en la literatura de autor lo importante es saber seleccionar y elegir aquello que queremos tener en el aula para enseñárselo a los niños.
Debemos de conocer bien quién es el receptor, ya que dependiendo de cómo sea le gustaran unas cosas u otras. Tenemos que conocer los gustos. Lo principal es que le guste al niño el libro.
Por ello existe una serie de puntos que debemos de tener en cuenta. Entre esos puntos se encuentra:
El tema que debe ser adecuado para los niños. Tienen que entender lo que leen o lo que se les está leyendo además de sentirse identificado.
La estructura, que nos podemos encontrar dos posibilidades en educación infantil. La primera estructura es la estructura lógica-lineal. La historia está compuesta por un inicio, un núcleo y un desenlace
Y la segunda estructura es la acumulativa, donde se van acumulando personajes o situaciones como es el caso de :(gallo Kiriko, ¿a qué sabe la luna?)
A veces podemos dejar el final abierto para poder trabajar con los niños la imaginación y al creatividad y que ellos sean los encargados de decir como quieren que acabe el cuento, que cambiarían… y así trabajaríamos no solo la creatividad sino también la imaginación.
El espacio debe ser cercano a ellos.
Las ilustraciones, serán buenas para poder seguir la historian en alguno de os libros pero debemos tener en cuenta que estas gustaran más o menos a los niños. Podemos hacer que el niño con los dibujos se haga una idea de la historia.
El lenguaje, debe ser adecuado para infantil. Las frases que sean cortas, que haya pocas subordinadas, un vocabulario adecuado a la edad que el niño pueda entender, pero no quita añadir una o dos palabras para que aprendan.

Valore y contravalores. Un buen cuento es aquel que cuyo protagonista empieza con una actitud negativa y acaba con una actitud positiva.
El emisor real es el que lo lee o el que lo cuenta .Hay otro emisor que es el protagonista del libro , con el se identifica y hace que el niño quiera cambiar.
Pero no solo hay cuentos de auto o libros de autor, también está la poesía de autor. La poesía no es para entretener sino para sentir. Podemos tratar muchos temas dentro de la poesía,
Después de la poesía de autor aparece Gloria fuertes. Ella tuvo en cuenta en sus poemas no solo la forma sino también el fondo.
Además fue la que introdujo el absurdo. Son dos situaciones que no tienen nada que ver pero que están relacionadas.
Este tema me ha servido gracias a la actividad que hicimos en clase, a poder analizar el libro teniendo en cuenta una serie de puntos, teniéndolos en cuenta todos. Y así saber si el cuento o el libro son adecuados para mis niños de clase.

jueves, 2 de diciembre de 2010

análisis de libro: " TALIPÓN EL OGRO BONACHÓN"














Titulo: Talipón el ogro bonachón


Editorial: Bruño

Autor: Carmen morales

Ilustración: Mª fe González

Año: 2004

Receptor: Este libro se puede leer a niños con edades comprendidas entre los 4 a los 8 años. Teniendo en cuenta que según la edad o bien se les lee o ellos son los encargados de leerlo.

Emisor: El emisor es el ogro Talipón. Los niños se identifican con el personaje, ya que este es un niño al igual que los receptores.
El tema: Las apariencias. Los niños aprenden que no por ser diferente a los demás debemos tratarle de otra manera. Como es el caso del protagonista que no le gustaba la carne cruda pero si le gustaban los vegetales, algo que odiaba todo su pueblo. Al tener este gusto los demás ogros no le querían por lo que tuvo que irse del pueblo y vivir en otro lugar, un lugar donde encontraría la diversión y al amistad.

La estructura: Tiene una estructura normal con un planteamiento, nudo y desenlace. Pero no tiene una estructura adecuada ya que para ello es necesario tener los dos tipos de estructura, la que he nombrado, que es la que tiene este cuento y la estructura acumulativa.
Espacio y tiempo:

Espacio: La historia se sitúa en 2 pueblos. El pueblo de lo ogros y el pueblo donde el ogro Talipón se encuentra al bebé. Tiempo: Es indefinido.

Ilustración: Las imágenes/dibujos que aparecen en el cuento son claras por que los niños pueden seguir la historia sin ningún problema. Además las imágenes nos permiten que una vez contada la historia los niños puedan volver a leerla pero con los dibujos ya que estos nos permiten seguir la historia solo con verlos.

Lenguaje: El lenguaje es sencillo, pero podemos encontrar palabras que los niños aprenden. Dos de esas palabras son: apetitosos y repugnante.

Valores y contravalores: El cuento comienza con una actitud negativa, ya que todos desprecian a el ogro Talipón por ser diferente a los demás. Pero a medida que pasa la historia este se va dando cuenta que no por gustarle cosas diferentes a los demás es raro , que puede ser como otro ogro cualquiera y que puede pasárselo bien , tener amigos, etc.

Creo que este cuento es adecuado, ya que los niños aprenden un valor muy importante, a querer a todos por igual, aunque tengamos gustos diferentes. Aunque si creo que el tamaño, el formato del libro, no es el adecuado ya que es muy pequeño y si los niños son los que lo leen no pueden manipularlo. Pasaría lo mismos si es la profesora la que lo lee, en clase, ya que si queremos enseñar los dibujos habrá más problemas para que lo puedan ver todos. En cambio si este fuera de un tamaño mayor permitiría a todos los alumnos ver las imagines sin ningún problema y llamaría más su atención.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN BLOQUE 2 "LOS CUENTOS FOLCLÓRICOS"

Los cuentos folclóricos para mi eran unos grandes desconocidos, no sabía muy bien cuando leía un cuento, si era o no folclórico y gracias a lo que voy a explicar a continuación me ha ayudado a sabe mucho más y sobre todo a conocer como son estos cuentos.

Los cuentos folclóricos son aquellos cuentos transmitidos de boca en boca, es decir, de forma oral. Son textos de tradición cultural.
No son cuentos infantiles, son familiares pero si se pueden contar a los niños.
Los abuelos son los que los contaban ya que tenían más experiencia en transmitir las historias.
Son cuentos que se pueden adaptar sin tener ningún tipo de problemas.
No podemos conocer el cuento original porque no se sabe, ya que es desconocido, no lo conoce nadie.

Estos cuentos tienen unos objetivos que son:
 Entretener
 Alimentar el deseo de ficción que tienen el ser humano.
 Los cuento folclóricos reflejan los sueños, lo deseos y aspiraciones de las personas.

Todos los cuentos folclóricos reflejan un viaje iniciático, este viaje es un viaje de iniciación a algo.
Por ejemplo: en el cuento de “Toda clase de pieles” el viaje iniciático que refleja el cuento es el paso de la protagonista de niña a mujer.

Las clasificaciones de los cuentos hoy en día son muy importantes para nosotros ya que podemos distinguir unos de otros por su contenido.
La primera persona que hizo la clasificación de los cuentos fue Vladimir Propp.
Esta clasificación se hizo en cuatro bloques:

 Mitos: Que son historias cuyos personajes son héroes y Dioses.
 Animales: Todos los personajes eran animales.
 Formula: Juegos muy cortitos que a veces van acompañados con música, gestos...
Dentro de la clasificación de formula, además del que acabo de citar, nos podemos encontrar aquellos cuentos que son acumulativos (como el cuento de El gallo Kiriko, o el cuento A que sabe la Luna) y aquellos en los que siempre se repite lo mismo.
 Hadas: Nos solo son hadas las que ayudan al protagonista, sino también aquellos personajes que ayudan al protagonista.

Además se dio cuenta de que todos los cuentos tienen una estructura, muy similar y de esta conclusión saca 31 funciones.
Estas funciones las defino como las funciones que desempeñan cada una de las acciones que se van sucediendo en la historia dentro del argumento principal.

Pero no solo podemos encontrar este autor sino también puedo nombrar a Gianni Rodari y Sara C. Bryant que también hicieron una clasificación de los cuentos.
Gianni Rodari hizo una clasificación pedagógica, poniendo los cuentos de animales, por un lado, lo cuentos mágicos por otro y las bromas y anécdotas también por otro lado.
Y Sara C. Bryant no hizo una clasificación de carácter didáctico pero si funcional. Ella fue la primera que asumió el nombre de cuentacuentos.
Su clasificación fue hecha por edades.

A la hora de hablar de los cuentos debemos saber que existen aquellos cuentos que son populares y los que son clásicos.
Los cuentos populares son conocidos, es decir, aquellos que se hacen famosos. Y los cuentos clásicos, la historia los ha mantenido.
Pero no solo es esto lo que debemos saber de los cuentos, lo que debemos conocer, es que en estos aparecen unos elementos que son los motivos.
Los principales motivos de los cuentos maravillosos son:
1. El huérfano maltratado.
2. La muerte y la resurrección.
3. El hermano más pequeño.
4. La búsqueda del amor.
5. El sol y la noche como realidad e irrealidad.
6. El reino de los muertos o el reino de las hadas.
7. Tesoros ocultos, física o psicológicamente.
8. Fuga y persecución.
9. Viajes y búsqueda.

Los cuentos maravillosos parten de una situación triste y consiguen aquello que no tenían y otra cosa o personaje que tenia de todo en la vida lo pierden y lo tienen que recuperar.
Los cuentos son siempre historias de búsqueda, de lucha y en esta búsqueda y lucha se consigue el afán de superación.
Además estos enseñan actitudes, valores y normas.
Nos permiten estimular no solo la lógica sino también la fantasía

Además de las motivaciones otro elemento de los cuentos importante son los personajes.
Estos se dividen en buenos o malos, y encontramos:
- Héroe y heroína.
- Hadas.
- Animales y objetos mágicos.
- Brujas y magos.
- Duendes
- Ogros.
- Gigantes.
- Enemigos.

Los cuentos folclóricos no eran de interés en la gente que era de un estatus social alta, por lo que solo contaba los cuentos la gente del pueblo.
El siglo XVIII es conocido por ser el siglo de las luces o de la razón.
El referente era Francia y allí nos encontramos con Perrault.
Era un hombre muy culto. Escuchaba las historias de la nodriza de sus hijos, esas historias luego él las contaba en la corte de Luis XIV.
Escribió un libro que se llamó “Cuentos de mamá Oca”. Estos cuentos eran los que contaban la nodriza y todo era folclóricos. Él adaptaba todos los cuetos que recogió para que fueran morales, intentaba resaltar lo moral, añadía siempre moralejas.
Sus cuentos son morales y didácticos.
Entre sus cuentos están: “Caperucita roja” “Cenicienta”…

La primera parte del siglo XIX se conoce como romanticismo.
En Alemana estaban los hermanos Grimm. Ellos no pensaban en adaptar las historias, solo dar un estilo literario.
Editaron una primera edición de sus cuentos folclóricos alemanes.
En España encontramos a Celia que firmaba como Fernán Caballero. Fue la primera en hacer una recopilación de cuentos.
El padre Coloma, que hacia cuentos destinado para niños.
Y Saturnino, que una tenia editorial en la que publicaba los libros literarios. Se especializó en publicar libros par niños y jóvenes, se dedico a editarlos.
Creo una editorial que se llamó, Saturnino Calleja.

En la segunda mitad el siglo XIX en Dinamarca están pasando del romanticismo al realismo. Allí en Dinamarca encontramos a Hans Christian Andersen.
Sus historias son demoledoras y siempre acaban con un final triste.

El teatro también fue importante para este género.
Ya que con el teatro podíamos expresarnos y nos ayuda a socializarnos, a memorizar mejor, tener creatividad, mejorar la expresión escrita, a desinhibirnos, hablar mejor y a mejorar nuestro lenguaje etc.

Por último lo que debemos saber diferenciar al igual que los cuentos populares o clásicos, es la poesía tradicional y popular.
La tradicional, su origen es lejano y desconocido, mientras que la popular esta al hilo de los tiempos.

Se puede hacer una clasificación:
-Rimas de ingenio: retahílas, burlas, adivinanzas…
-juegos y rimas de movimiento y acción: nanas, cosquillas, risas, tiento…
-Danzas de corro: canciones: dar palmas, pasillo…

Esta reflexión me ha servido para conocer más sobre los cuentos folclóricos.
Me ha gustado mucho dar este tema y sobre todo escuchar los cuentos que en las sesiones la profesora nos contaba.
Además he aprendido que muchos de los cuentos que yo pensaba que eran de una manera no eran así, como es el caso de la Sirenita, La bella durmiente..
Además cuando llegaba a casa buscaba los cuentos para leer y nos solo eso también he buscado los libros de los hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen, hasta que me di cuenta que en mi casa tenía algunos libros con cuentos de ambos autores y también de Perrault